La política de la violencia contra la mujer

Vanina Biasi, dirigente del Partido Obrero y del Plenario de Trabajadoras, analiza la situación de la mujer en la Argentina actual. Las deudas oficiales y las reivindicaciones desde la izquierda.

El aborto clandestino, en la Argentina kirchnerista, se lleva la vida de cientos de mujeres al año. La Presidenta se ha arrogado el derecho de prohibir el derecho de las mujeres a decidir y al acceso a la salud. Nuestro país se encuentra entre los de mayor tasa de mortalidad materna de América y esta situación no se ha modificado a pesar de haber sido un país con tasas de crecimiento económico. Las riquezas nacionales fueron a parar al bolsillo de las privatizadas y de las empresas subsidiadas.

El Ministerio de Trabajo ha permitido que las patronales que "la levantan en pala" abusen de la necesidad de la mujer de sostener un hogar, para obligarlas a trabajar en negro y de forma plenamente precarizada. Las mujeres son mayoría entre los planes sociales "Argentina Trabaja", presas de la acción punteril: realizan tareas de trabajadores municipales sin el amparo de ningún convenio, sin cobertura gremial y con ingresos que están por debajo del salario "mínimo, vital y móvil". También en las oficinas del ministro Tomada se han destruido las conquistas sociales de las mujeres bajo convenio: se eliminaron de éstos el día femenino o la obligación patronal de instalar jardines maternales.

El modelo de las líneas asistenciales hace agua, ya que los subsidios creados para madres embarazadas o para pagos de asignaciones familiares han sido devorados por la inflación.

Violencia estatal

En todos estos años –en particular luego de aprobada la ley de Trata de Personas- ni una sola red de trata ha sido desmantelada, y el sistema prostibular en la Argentina está intacto. El fallo absolutorio para los 13 imputados en la causa por la desaparición de María de los Angeles "Marita" Verón es el corolario de una espantosa complicidad política de parte del gobierno de Alperovich con el delito organizado en la provincia.

Las cifras -no oficiales- de mujeres asesinadas por sus parejas o por sus ex parejas ha ido en aumento, sin que desde el Estado se tomara una sola medida efectiva, ya que el refuerzo del código penal es una burla sin ningún efecto cierto sobre la disminución de este flagelo.
En las provincias gobernadas por la oposición devaluacionista, el panorama es similar. En la Ciudad de Buenos Aires (Caba) hay una sola casa refugio para mujeres violentadas, la cual no contiene ni el 1% de esta problemática; los empleados que deben atender los CIM están totalmente precarizados y sin recursos. Todo es el arte de hacer como que hacemos e, incluso, ni eso. En Santa Fe, el sistema de Salud está en manos de elementos clericales que -como en la Caba y en el resto del país- bloquean las prácticas de abortos no punibles o el acceso a otras prácticas para mujeres y niñas.

El gobierno impide el aborto legal y coloca, en todo el país, funcionarios clericales a cargo de las áreas de salud. El Gobierno defiende el disciplinamiento social y el atropello a la decisión de las mujeres por sobre su independencia y su emancipación.

La salida de las mujeres es por izquierda. Es la organización independiente del Estado y de los sectores patronales, que levanta un programa para las mujeres -que no quede supeditado a las agendas derechistas de conciliación con el poder clerical y patronal- lo que nos permitirá recorrer el camino firme por nuestras reivindicaciones: trabajo en blanco, aborto legal, seguro y gratuito; derecho a los tratamientos de fertilización asistida gratuitos en todos los hospitales públicos y obras sociales, jardines maternales, acceso a una vivienda propia, salud gratuita y de calidad, y educación

@VaninaBiasi
@platrabajadoras

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