El economista del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular analiza las variables económicas en una coyuntura de fuertes tensiones.
(*) Escribe Mariano Kestelboim
El registro del Banco Central desde el año 1935 de la evolución de la cotización del dólar, publicado en su página web, revela que el segundo lapso de mayor estabilidad cambiaria en Argentina fue el de 2003-2013. El primero, desde ya, fue el de la Convertibilidad (1991-2001). Todos los períodos anteriores fueron más breves y culminaron con subas del valor del dólar que, al menos, acompañaron los registros de inflación acumulados. Por eso, ante un escenario de tan prolongada estabilidad cambiaria, combinado con niveles relativamente elevados de inflación y tasas de interés por debajo de la inflación observada a través de indicadores no oficiales, el mercado preveía que se produjera un ajuste en el tipo de cambio antes de la devaluación de enero pasado.
A ese marco se agregaba el hecho de que la política económica del gobierno había generado una gran redistribución de ingresos. Algunas decisiones, como la eliminación de las AFJP, la suba de las retenciones agrícolas, la aplicación de la nueva ley de medios audiovisuales o el rechazo a las auditorías del FMI, habían generado un sostenido rechazo de los sectores afectados. A pesar que tanto los bancos como el sector agrícola y el de los grandes grupos de comunicación, en los últimos años, obtuvieron importantes beneficios, esas decisiones socavaron, desde la perspectiva de esos sectores, el potencial de ingresos adicionales que podrían haber obtenido. Sin embargo, más importante aún, además del interés de estos sectores particulares de mejorar su rentabilidad, en el fondo hay una disputa de poder.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El brusco cambio de la regulación del mercado cambiario (se pasó de un sistema muy liberal a uno administrado que inhabilitó la compra de dólares para atesoramiento), sumado a la certeza del mercado de que el tipo de cambio estaba atrasado, provocó que se abrieran canales alternativos al acceso de dólares (venta ilegal, operaciones bursátiles y declaraciones falsas de operaciones de comercio exterior para obtener dólares al tipo de cambio oficial). Estas prácticas se multiplicaron y generaron un gran aumento de la brecha cambiaria y una aceleración de la caída de las reservas del Banco Central. A lo largo de este proceso los grupos de poder afectados no tuvieron un comportamiento neutro o en favor de la estabilidad macroeconómica. Por el contrario, desde ya, operaron para empeorar el escenario económico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En una economía como la de Argentina que soportó graves crisis en el pasado, la influencia, por ejemplo, de los medios de comunicación no es menor y, por ello, las profecías autocumplidas pesan demasiado en las expectativas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Debería resultar obvia la reacción de los grupos de poder opositores frente a signos de debilidad de la economía. Ningún proceso de transformación estructural está exento de tensiones y disputas. Por ello, es tan importante que el Estado cuente con herramientas sólidas para intervenir en los mercados y garantice su estabilidad y un rumbo en pos del beneficio general del país.
Evidentemente, la decisión de pesificación del patrimonio de los bancos, la suba de la tasa de interés, la obligación de que la grandes cerealeras deban prefinanciar sus exportaciones con créditos del exterior, la reconstitución de las estadísticas del INDEC, la autorización para atesorar dólares a las personas con ingresos declarados superiores a 7200 pesos y la lenta apreciación del tipo de cambio luego de la devaluación fueron acertadas en este sentido y lograron frenar la corrida cambiaria. Enhorabuena, el gobierno recuperó el control de la economía.
(*) Mariano Kestelboim es economista del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario