Para ser feliz, Ariel Ortega tiene que volver a River
*El Burrito se fue a Independiente Rivadavia de Mendoza tras el destierro en River, pero lejos está de su mejor nivel futbolístico. *Se lo ve apagado y sin magia dentro del campo de juego. Para colmo, el equipo de Núñez también sufre su ausencia. Es la hora de la reconciliación.
Históricamente, Mendoza se caracterizó por ser una “provincia riverplatense”. Pero no es lo mismo. Ariel Ortega no está en su casa. Extraña demasiado a River Plate, su amor eterno. Y eso se nota dentro de la cancha.
Apagado, sin magia. Así se lo ve al Burrito deambular por las canchas del Nacional B. Para colmo su equipo no termina de encontrar el rumbo: lleva apenas una victoria, cuatro empates y una derrota. Y Ortega está lejos de su verdadero nivel. Hasta aquí, convirtió dos goles, ambos de penal. Pero no brilló y está lejos de las expectativas.
Es verdad: una de las razones por las que Ortega se mudó a Mendoza fue para dejar atrás su problema de alcoholismo. El enganche está cumpliendo un tratamiento que los dirigentes de River pusieron en cuestionamiento y pidieron informes de la evolución. ¿Pero cómo lograrlo si Ariel no está feliz? ¿Cómo superar la adicción si no se siente cómodo con lo que más ama: el fútbol? Encima, se lo vio en la noche del viernes en una bailanta (dicen que acompañado por un alto dirigente de Independiente) y los rumores comenzaron a crecer en torno a su vida personal.
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A pesar de que Ortega tiene contrato hasta junio del próximo año (llegó a préstamo), Ariel necesita imperiosamente volver a Núñez, su verdadera casa. Para recuperar la sonrisa. El Burrito extraña a River. Y River extraña al Burrito. ¿Qué más falta? El indulto de Diego Simeone.
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