Perros y gatos también se resfrian

*Como "más vale prevenir que curar", cuidados y claves para evitar que el frío enferme a nuestras mascotas.

Las  temperaturas extremas que caracterizan a los meses de otoño e invernales influyen negativamente en la salud de los animales, y así como sus amos se engripan, ellos también pueden padecer afecciones de las vías respiratorias.


 


Si bien no los veremos “pañuelo en mano”, los perros y gatos que nos acompañan pueden comenzar a estornudar y toser después de un enfriamiento. Sus ojos también se congestionarán, y los cuadros que pueden variar desde un simple  resfrío hasta una severa congestión pulmonar, se acompañan de decaimiento, inapetencia y a veces fiebre. Estas enfermedades deben ser atendidas por su Veterinario, ya que si bien algunos resfrios pueden ser mediados por un mecanismo alérgico, bien pueden ser también los primeros síntomas de patologías tan severas como el distemper canino - conocido comúnmente como moquillo  -, donde la vida de su animal puede estar en juego.


 


Como bien reza el dicho “más vale prevenir que curar”, es en este último caso perfectamente aplicable, ya que una simple y rutinaria vacunación anual pueden evitar males mayores, recordando que si bien es más frecuente en cachorros, pueden enfermar perros de cualquier edad, lo que justifica la revacunación periódica.


No debe escapar al lector, que los mecanismos de defensa del que dispone un organismo, se ven superados cuando un animal que está durmiendo  plácidamente junto a los leños del hogar, debe salir abruptamente  a hacer sus necesidades sobre una gramilla cubierta de una gruesa escarcha en las primeras horas de la mañana, o desde un departamento o casa  calefaccionada a la calle. Esta diferencia térmica instantánea  de a veces más de veinte grados de temperatura, es la que desencadena un cuadro respiratorio como más arriba mencionara. Similar mecanismo es disparado tras una mojadura, por lo que es aconsejable secar bien a su animal si esto hubiera sucedido.


 


Sin embargo existen razas de perros como los Siberianos, Alaskan Malamut, Samoyedos, que genéticamente  están preparados para vivir en zonas polares, que sufren en verano, y reviven en invierno, prefiriendo amanecer bajo la helada, y hasta algunos Ovejeros y ejemplares de otras tantas razas, prefieren el frío al estío. La naturaleza previó que su piel y pelaje estén naturalmente preparados para adecuarse a estas condiciones extremas. Como contrapartida aquellos perros de climas tropicales, o los friolentos de pelo corto, esperarán que les pongan sus abrigos –mantas o pullover- para protegerse de estos cambios.


Los gatos, de naturaleza friolentos, buscarán cobijarse del frío y preferirán toda aquella fuente de calor, a punto de que no es inusual que aquellos que viven puertas afuera, se refugien bajo el capot y arriba de los motores calientes de automóviles o utilitarios. En esos casos no olviden de chequear antes de arrancar los motores a la mañana,  que no haya “gato encerrado“.

 Prof. Leonardo J. Sepiurka       

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