PLAN B
De vuelta en Buenos Aires y con ganas de romper un poco la rutina siempre igual de ir a bailar a un boliche, con mis amigos nos pusimos a investigar otras variantes de salida nocturna.
La mayoría de las discos todavía no abrieron sus puertas, porque muchas siguen en la temporada de verano en la costa argentina, por eso optamos por algo que hicimos en la época post Cromañon cuando los bolis estaban cerrados y no había donde salir: las fiestas en quintas.
Estos eventos tienen la particularidad que la noticia de su existencia se pasa de boca en boca o a veces se publica en ciertos foros de Internet sobre salidas y noche. Reúnen no más de 500 personas y son una garantía de chicas bonitas y buena música.
La organización corre por cuenta de los mismos relaciones públicas que trabajan en los mejores boliches de Buenos Aires que todavía no inauguraron la temporada. Se realizan en quintas o casonas con gran parque y pileta ubicadas por San Isidro, San Fernando, Pilar o zonas aledañas. Se contratan algunos DJs, por lo general de Argentina y a veces internacionales, para que toquen durante toda la noche, desde las 22 hasta, generalmente, las 8 o 9 de la mañana.
No sólo se encargan del tema audio, sino que además se ponen un par de barras, medio improvisadas con unas mesas o directamente tablones sobre un par de caballetes, y los flacos que las atienden te venden tragos a un precio bastante accesible. Siempre y cuando no tengas planeado tomarte alguna “cosita” que nunca falta en las salidas nocturnas.
Se da todo como si fuera una disco al aire libre, ideal para esta época de calor, y te cobran una entrada de 15 pesos aproximadamente, salvo que entres como yo, por algún contacto amigo que siempre te deja pasar.
Claro está que siempre podés contar con la visita inesperada de algún uniformado de azul que llega a cortarte la noche, gracias a la queja de algunos vecinos que no les agrada mucho la idea de la fiesta cerca de sus casas y que no los deja dormir, pero no suele suceder muy seguido esto.
Lo bueno de estas fiestas es que disfrutás de muy buena música en un lugar diferente, ideales para el verano. También es positivo el punto de conocer gente que se mueve sólo por fiestas que se realizan esas zonas y no andan por boliches como acostumbramos nosotros y sirve para variar un poco el plan de salida.
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