Plan Canje por Bergara: ¿prueba piloto para futuros secuestros o pase de facturas entre policías?

*La ecuación costo-beneficio no parece dar bien en este caso.
*¿Habrá tenido otro fin este secuestro?

La conocida ecuación costo-beneficio sirve hasta para la más insólitas matemáticas, aún las que se realizan en el ámbito del crimen organizado.



Por caso, los delitos conexos en la ejecución del secuestro de Leonardo Bergara son, enumerando sólo los más graves, privación ilegítima de la libertad (agravado en el caso de participación de agentes de la ley), tenencia ilegal de armas de guerra, extorsión y asociación ilícita. Quien fuera preso y condenado por estos delitos recibiría una condena no menor a los entre 15 y 20 años de prisión.


 


Si se supone que actuaron un promedio de 10 personas en el hecho, y suponiendo que el botín se reparte en partes iguales, a cada delincuente le tocaría promedio 25.000 dólares. ¿Se justifica en la ecuación costo-beneficio un riesgo de condena tan elevado a cambio de un botín que no alcanza ni para adquirir el 50 por ciento de un departamento? Definitivamente no.



La historia de los golpes criminales ejecutados con audacia pero también con inteligencia (inteligencia criminal, pero inteligencia al fin...),  muestran que acciones espectaculares a cambio de botines magros no son negocio para los delincuentes profesionales y de mucha habilidad.



Un viejo dicho español reza... “no es negocio vender una gallina gorda por poca plata”.  Los prófugos del “caso Bergara” tampoco la van a pasar fácil. En la clandestinidad, todo sale el doble y hasta el triple de lo que cuesta en el estado de legalidad. Si los policías buscados por su posible conexión con el secuestro realmente se llevaron una tajada tan magra del botín, a cambio de navegar en el sórdido mundo del escape permanente, habrían hecho lo que desaconseja el proverbio hispano, vendieron una gallina gorda por poca plata.



Lo señalamos en un informe anterior, los partícipes del Plan Canje conocían hasta el detalle los protocolos con que se trabaja una investigación criminal. Utilizaron el manual de instrucciones a la perfección, no cometieron los errores típicos de los criminales que dejan sus pisadas a partir del uso indebido de los teléfonos celulares, y eludieron las postas policiales cuando fue la entrega del botín, la etapa por lejos más crítica en estos delitos.



Ahora, lo único que los puede hacer caer con evidencias en su contra, es que se los encuentre con los billetes producto del cobro del secuestro. Seguramente la numeración de cada dólar debe haber sido registrado por la fiscalía y debiera figurar en el expediente judicial.

Cuando una fuente del Ministerio de Seguridad bonaerense le dijo a minutouno.com que “... estos chicos juegan en Primera”, sabía de qué estaba hablando. Tanto los oficiales de más alto rango de la bonaerense (la gente más honesta de la policía es la primera interesada en atrapar a sus colegas delincuentes) como las autoridades políticas de la Provincia de Buenos Aires sienten que esta banda les mojó la oreja, para usar una jerga por todos conocida.



Ocurrió algo similar al incidente de los boqueteros en el Banco Río de Martínez, con la diferencia que en ese caso el botín fue de un monto elevadísimo y ahí la relación costo-beneficio fue sensiblemente favorable a los boqueteros.



Y aquí es el punto de inflexión donde surgen algunas de las muchas dudas que genera el “caso Bergara”. ¿Por qué se mostró tanto interés en las diversas fuentes que actuaron en el caso en acentuar las sospechas sobre la pista policial? ¿Acaso se buscó en exceso a ciertos policías sospechosos y se dejó de prestar atención a delincuentes civiles que bien podrían haber participado más libremente que sus colegas uniformados?

¿El secuestro de Bergara se utilizó para pasarse facturas entre ciertos entornos policiales que hacen negocios oscuros con empresarios en el conurbano, y se protegen del control de los buenos policías aportando dinero para campañas políticas, los que les otorga la chapa de impunidad?

¿La banda que secuestró a Bergara realizó una prueba piloto, una especie de aceitamiento de los engranajes del grupo de cara a próximas acciones del mismo tenor?

La música que seguramente querían escuchar los miembros de la banda fueron las palabras de Leonardo Bergara después de su liberación. “Me trataron muy bien, me alimentaron todos los días y me dijeron que no me iban a matar”.  Las próximas víctimas ya saben que en el Plan Canje de esta banda, se cumple lo que se promete. Son mensajes hacia el futuro, lanzados por alguien que piensa en grande.



Los jefes policiales honestos de la bonaerense y el poder político quedó herido en su orgullo y seguro intentarán resolver este caso lo antes posible, aunque ya se perdió mucho tiempo y sólo cabe esperar algún traspié emocional de algún miembro del grupo que sirva para encontrar la punta del ovillo del secuestro.



Sólo los billetes numerados pueden ahora servir como máxima evidencia para encontrar a los culpables. Siempre y cuando no vuelva a funcionar la famosa y siempre vigente máquina de fabricar perejiles.

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