Pobre fútbol de verano

*Los partidos del Pentagonal de Verano han mostrado un bajo nivel futbolístico: sólo se registraron tres goles sobre cinco encuentros disputados.
*La TV presiona a los clubes pero los técnicos "esconden" a sus figuras, los jugadores están de pretemporada mientras que los hinchas le dan la espalda al espectáculo.

A tono con los torneos locales y más allá de la pasión por la camiseta, el fútbol de verano es cada vez un pobre espectáculo deportivo. Hace rato que los hinchas (mejor dicho, los turistas) le dan la espalda a este evento que en tiempos lejanos ha sido el símbolo del veraneo marplatense.

Las presiones por parte de la empresa organizadora para que los equipos salgan a la cancha con sus máximas figuras es constante. Pero, más allá de las obligaciones firmadas por los principales dirigentes del fútbol argentino con la dueños de la televisión deportiva, los técnicos piensan a futuro y por eso guardan sus cartas para cuando haya que jugar “de verdad”.

Entonces, la realidad. Todos los clubes están de pretemporada en distintos balnearios y las consecuencias se reflejan en el campo de juego: jugadores “duros” y con escasa reacción por la exigencia física; el equipo titular “no se muestra” porque no está armado y así se vislumbras partidos de muy bajo nivel futbolístico.

Por lo general, las “estrellas y nuevas contrataciones” observan el partido en la platea o en el hotel y los “chicos”, con mínimo rodaje en el fútbol grande, en la cancha, haciendo lo que pueden para garantizar el espectáculo.

Para despertar la pasión veraniega de los hinchas en todo el país, algunos partidos comenzaron a jugarse en otras provincias como Salta o Mendoza, dado el escaso interés que viene acumulando este tipo de torneos en la Costa Atlántica. Pero las tribunas siguen estando vacías y las canchas, “peladas” por falta de mantenimiento.

Como era de esperar, casi todos los partidos finalizan con el marcador en blanco y con escaso vuelo futbolístico. Los números hablan por sí solo. Hasta el momento, de cinco partidos disputados entre equipos grandes en todo el territorio nacional, sólo se han convertido tres goles, uno de ellos, de penal (Ortega a Racing).

Sin embargo, la expectativa popular que genera un Boca-River excede la calidad de los jugadores. A pesar del fastidio, los técnicos muestran algunas de sus fichas porque el show futbolístico así lo exige.

Los hinchas se ponen contentos porque extrañan los colores de su equipo y entonces aparece la reventa. Pero nadie, absolutamente nadie, se acuerda de la pelota, que sigue siendo maltratada.

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