Polémica en puerta: una madre lesbiana desembarcó en la tele

*Te contamos de qué se trata para que puedas ir tomando posición antes de que se instale el debate.



  • La polémica se desatará de un momento a otro. Es lo esperable en un país como la Argentina, donde unas cuantas parejas contoneándose alrededor de un cilindro metálico en “Bailando por un sueño” promovió más debate que la elección a Presidente de la República. Ahora, la discusión la encenderá la nueva sitcom de Cris Morena, “B&B, Bella y Bestia”, que se estrenó la semana última en Telefe.

Ocurre que la productora de tiras tan exitosas como “Floricienta”, “Rebelde way”, “Chiquititas” y “Casi ángeles”, entre otras, asumió el riesgo de incluir a una madre lesbiana en “Bella y Bestia”. Y para mayor trasgresión narrativa, el personaje en cuestión no es el de alguna adolescente a la que, a tono con el aire de estos tiempos, se le haya dado por coquetear con la bisexualidad. Se trata, en cambio, de una mujer hecha y derecha, madre de Bella (Romina Yan) y abuela de tres nietos, interpretada la experimentada actriz Graciela Pal.


 


En los últimos años, las ficciones televisivas han incorporado personajes con todo tipo de elecciones sexuales. Basta recordar a Laisa, el travesti de “Los Roldán”, que le permitió a Florencia de la V conquistar a las grandes audiencias. O la actual Lola que interpreta Carla Peterson, un hombre metido de la noche a la mañana en un cuerpo femenino. O algunos de los varios personajes de “El tiempo no para”, que se movían en el terreno de la ambigüedad sexual. “Son de Fierro” fue todavía un poco más lejos, cuando al principio de la tira, puso al protagonista, Osvaldo Laport, a componer a un hijo que, bien entrado en la adultez, debió enfrentar, de una vez por todas, sus eternas sospechas respecto a la homosexualidad de su padre. Pero Cris Morena va por más: le da a su personaje central, la modosita Bella, una mamá lesbiana. Y claro, no va a faltar quien grite: “¡Con la vieja, no!”.


 


Lo que resulta interesante es que la elección sexual de la madre de Bella recibe un tratamiento absolutamente natural de parte de los guionistas. No es ni ángel ni demonio por el hecho de amar a otra mujer. Su lesbianismo no la convierte en heroína ni en mártir ni en marginada ni en nada que no seamos todas las personas, heterosexuales y homosexuales: individuos con defectos y virtudes.  


 


A Bella, como a todas las hijas de este mundo, por momentos, su madre le resulta insoportable. ¿Por ser lesbiana? No, qué va. Si la chica con eso no tiene otro deseo que la felicidad de su progenitora. Lo que no puede tolerar son sus defectos: que viva entrometiéndose en los asuntos ajenos, que vaya por la vida enchufada a 220, que ande chusmeando la existencia del vecino Benny (Damían de Santo) por el que Bella muere de amor pero con el que no puede dejar de pelear.


 


Las realizaciones de Cris Morena, con un notable arraigo entre el público adolescente, se han caracterizado por enfrentar asuntos espinosos y salir airosas. Para ejemplo, lo sucedido en “Floricienta”: cuando el actor Juan Gil Navarro ya no pudo continuar en la tira, su personaje, Federico Fritzenwalden, el hombre que enamoraba a la protagonista, murió. Hay que animarse a matar al Príncipe Azul, convegamos. Claro que, mucho más terrible, es que en la realidad, los humanos no podamos escaparle a la muerte ni contratando al mejor guionista de Hollywood … Y de eso, ni los adolescentes está a salvo.  


 


Fiel a su estilo de mezclar la fantasía con la realidad, en “Bella y Bestia”, Cris Morena incluyó un dato de la vida cotidiana: hay personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo; a veces, esas personas también son madres. No son la mayoría, claro está. Pero que las hay, las hay. Y es ingenuo pensar que los adolescentes del siglo XXI se enteren por primera vez de esa realidad a través de “Bella y Bestia”. En todo caso, lo que podrá conseguir la tira con el personaje de Graciela Pal es inducirlos a la aceptación del Otro sin etiquetar ni discriminar; mostrarles, una vez más, que los heterosexuales no somos mejores que el resto de la gente por el simple dato de que sentirnos atraídos por personas del sexo opuesto.


 


¿Vos qué pensás? ¿Es la madre lesbiana de “Bella y Bestia” una provocación o una apuesta a favor del respeto y la aceptación del prójimo?

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