La sinuosa relación entre el Gobierno y Benedicto XVI

Política

Las destempladas declaraciones del ex vicario castrense Antonio Baseotto, la postulación de Alberto Iribarne, el 25° aniversario del acuerdo de paz con Chile y el encuentro con Cristina Fernández, algunos de los hitos de un vínculo con altas y bajas.

La relación entre el gobierno de Cristina Fernández y el Vaticanofue sinuosa y comenzó con un cortocircuito. En 2007 la recién electa mandataria designó a Alberto Iribarne, hasta entonces ministro de Justicia del gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, como nuevo embajador ante la Santa Sede conducida por Benedicto XVI en reemplazo del gremialista Carlos Custer. Sin embargo el Estado más pequeño del mundo jamás le otorgó el plácet de embajador.

Finalmente en agosto de 2008 Iribarne debió dar un paso al costado para descomprimir el conflicto que se había generado. "El largo tiempo transcurrido desde entonces, sin respuesta al pedido de plácet formulado, ha motivado que fuera asumiendo responsabilidades políticas y profesionales que me imposibilitan representar al país en el exterior" indicaba Iribarne en la carta que envió a la presidente para desistir de su postulación.

Aunque nunca fue formulado de manera oficial, el rechazo del Vaticano a aceptar a Iribarne como representante del gobierno argentino se debía a su condición de divorciado y vivir nuevamente en pareja con otra mujer.

El vínculo entre la Argentina y el Vaticano ya se había resentido a raíz de las destempladas declaraciones del ex vicario castrense Antonio Baseotto quien en 2005 aseguró que al entonces ministro de Salud Ginés González García debía colgársele "una piedra de molino al cuello y tirarlo al mar" por su posición a favor de la despenalización del aborto.

La frase que, según Baseotto remitía a una cita bíblica, tenía además para un gobierno decidido a avanzar por el camino de la Memoria, Verdad y Justicia en los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura militar, una clara correspondencia con los vuelos de la muerte. Las disculpas reclamadas por el gobierno nacional nunca llegaron y los reclamos ante el Vaticano no obtuvieron respuesta.

En marzo de 2005 el presidente Kirchner removió a Baseotto del cargo de obispo castrense y le quitó su sueldo. Sin embargo, el Vaticano no lo retiró: Baseotto siguió dando misa e impartiendo sus ideas hasta mayo de 2007, cuando el papa Benedicto XVI le aceptó su renuncia recién cuando cumplió la edad para jubilarse.

En 2009 la relación comenzó finalmente a distenderse. Tras la designación de Juan Pablo Cafiero como embajador argentino ante el Vaticano en reemplazo de la fallida postulación de Iribarne, la presidente Cristina Fernández se reunió ese año con el Papa en ocasión de cumplirse en 25° aniversario del acuerdo de paz firmado entre la Argentina y Chile que puso fin al conflicto limítrofe entre ambos países en el canal de Beagle.

La mandataria se reunió a solas en aquella oportunidad durante unos 20 minutos con el sumo pontífice y luego se sumó la presidente chilena Michelle Bachelet quien también mantuvo un encuentro a solas con Benedicto XVI.

Luego ambas presidentes visitaron juntas la tumba de Juan Pablo II donde depositaron una ofrenda floral a quien intercediera en 1978 para evitar que el diferendo entre las dictaduras conducidas por Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet derivara en un conflicto armado.

La presidente llegó al Vaticano acompañada por una comitiva compuesta por el entonces canciller, Jorge Taiana; el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; el secretario General de la CGT, Hugo Moyano y los gobernadores de las provincias de Santa Cruz, Daniel Peralta y de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos.

En julio de 2010 llegaría la sanción del matrimonio igualitario en la Argentina impulsado desde el gobierno nacional y la ampliación de una serie de derechos que no serían bien recibidos por la Iglesia Católica

Frente a esta historia de encuentros y desencuentros el filósofo y teólogo Rubén Dri aseguró en diálogo con minutouno.com que "la iglesia ha tenido contradicciones con políticas del gobierno nacional porque es un gobierno que ha procurado tener una determinada independencia frente al poder que siempre ha ejercido la Iglesia en nuestra sociedad, entonces las relaciones han sido tensas. No ha llegado a haber una ruptura de todas maneras, siempre ha primado una política de entendimiento pero no se han solucionado los problemas".

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