El discurso de la Presidenta marcó el inicio del año legislativo, pero también sirvió como escenario en el que empezaron a mostrarse los reacomodamientos del kirchnerismo de cara al 2015.
En medio de la hoja de ruta que ha trazado el Gobierno nacional para afrontar la crisis inflacionaria y de divisas que ha emergido en el último período, sumado a los reordenamientos del kirchnerismo de cara a la sucesión presidencial, el inicio de sesiones legislativas es, como nunca, el punto de partida de la interna hacia 2015. Y se pudo ver en la previa.
Desde la Plaza de los Dos Congresos, se materializó temprano esa puja. De un lado, La Cámpora y los múltiples carteles del gobernador entrerriano, Sergio Uribarri, como candidato predilecto para el año próximo; del otro, Unidos y Organizados, La Tupac y el Evita. Todos para vivar a la mandataria, pero también para marcar un rumbo propio.
Se abría entre los asistentes infinidad de banderas. Uribarri fue el nombre descollante, pero la presencia de todos los intendentes del Conurbano también fue notoria. Y entre los líderes territoriales sorprendió la masividad de cartelería de Martín Insaurralde, que había estado ausente en el último encuentro de unidad del Partido Justicialista en Santa Teresita, la semana anterior. Ni lerdo ni perezoso, apareció en medio de flashes y cámaras el líder matancero Fernando Espinoza, que disputa con el lomense por la gobernación bonaerense. Quizás el gran ausente en esa carrera haya sido el gobernador Daniel Scioli, primer nombre en la disputa presidencial.
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Las jóvenes figuras del oficialismo cobraron protagonismo a su modo. José Ottavis a pura agitación y ordenamiento de militancia, Mariano Recalde sacándose fotos con los adeptos antes de ingresar, y Axel Kicillof, que fue quizás el más enérgico de los ministros, cantando como "soldado de Perón" y agitando junto a las tribunas, mientras atendía su tablet o dialogaba con su par de Educación, Alberto Sileoni, quizás repujando la paritaria testigo que tanto preocupa al Gobierno nacional. Alrededor de ellos, la mayor parte de los diputados, que esperaba el ingreso presidencial, tuiteaba o se tomaba fotos.
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La segunda en el ranking de cantos fue Alicia Kirchner, con un traje eléctrico y brillante. En primera plana, aplaudían y disputaban su lugar de cara a lo que vendrá Jorge Capitanich, Florencio Randazzo y Agustín Rossi. Sonreían y, de tanto en tanto, bromeaban con Héctor Timerman. El gabinete en pleno asistió para tratar de despejar cualquier fantasma e incluso el chino Carlos Zannini se dejaba retratar entre abrazos.
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Del otro lado estuvo la oposición. Mientras los diputados ingresaban como actores en la alfombra roja, Elisa Carrió y Fernando Solanas anunciaban su ausencia para hacerse notar. Y entre los opositores, Federico Pinedo y Hermes Binner se hacían notar, al lado de un Martín Lousteau que pasaba desapercibido pero frenó unos minutos sobre la explanada de ingreso para que lo notaran y reportearan más tarde. Ya adentro del recinto, bromeaba con Binner, que se sienta a su lado, quizás pensando en 2015.
El radical Ricardo Alfonsín, por su parte, intercambiaba bromas con los muchachos del PRO, Diego Santilli -que le hacía un gesto afectuoso a Gabriela Michetti-, Alfredo De Angelis y Javier Mac Allister. Nadie sabe qué bromas se habrán hecho, pero todas parecen ser comidilla para los rumores hacia la puja sucesoria, que ya ha comenzado.
Brian Majlin
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