Sin lugar para las sorpresas en las Legislativas y sin cambios sustanciales en la composición del Congreso, el kirchnerismo enfrenta el desafío de construir una candidatura de cara a 2015.
Los resultados de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) celebradas el 11 de agosto dejaron un sabor a "cosa juzgada". En 2011 cuando la presidente Cristina Fernández logró de manera holgada la reelección, entre las PASO y las elecciones generales no se registraron cambios sustanciales en los resultados. Un escenario similar prevén para este domingo todos los analistas políticos. El desafío del kirchnerismo pasará entonces por imponer su perspectiva a la hora de interpretar los resultados que arrojarán las urnas.
Las PASO dejaron en evidencia que a una cantidad finita de guarismos puede atribuírsele una infinidad de lecturas. De acuerdo a todos los sondeos de opinión, el kirchnerismo perderá en los cinco principales distritos electorales del país (provincia de Buenos Aires, ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza). En cada uno de estos distritos se impondrá una fuerza diferente del disperso arco opositor. El Frente Renovador de Sergio Massa en Provincia, el PRO de Mauricio Macri en Ciudad, la Alianza Unión por Córdoba que respalda el gobernador José Manuel De la Sota e impulsa la candidatura del ex mandatario provincial Juan Schiaretti, el Frente Progresista, Cívico y Social del ex gobernador Hermes Binner en Santa Fe y la Unión Cívica Radical de Julio Cobos en Mendoza. Sin embargo se da por descontado que el FPV seguirá siendo la primera fuerza a nivel nacional.
Para la oposición, se trata de una muestra inequívoca del fin de ciclo que auguran al kirchnerismo. Sin embargo el oficialismo estaría realizando una mejor elección que la de 2009 cuando todavía con el impulso del conflicto del campo del año anterior, la oposición logró ser mayoría en la Cámara Baja. El kirchnerismo, en tanto, refutará ese supuesto fin de ciclo con otra evidencia: al día siguiente de las elecciones, luego de que las distintas fuerzas de la oposición se proclamen a su vez ganadoras, el oficialismo seguirá siendo la principal fuerza a nivel nacional.
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Asimismo, de acuerdo con todos los sondeos de intención de votos, la correlación de fuerzas en el Congreso no cambiará de manera sustancial y el kirchnerismo seguirá siendo la primera minoría en ambas Cámaras.
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De esta manera el oficialismo no debería encontrar escollos para sacar adelante las leyes que considere necesarias en los dos últimos años de mandato que aún le quedan a la presidente. Sí en cambio quedó sepultada ya en las PASO cualquier aventura reeleccionista, aun cuando desde la Casa Rosada nunca se dijo palabra en ese sentido y fue más una bandera de la campaña de la oposición.
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A partir del lunes 28, el kirchnerismo comenzará a desandar el camino hacia la sucesión presidencial y encarará el desafío de generar una figura capaz de aglutinar detrás de sí al heterogéneo universo kirchnerista. No será sencillo. Las improntas del ex presidente Néstor Kirchner y Cristina Fernández son la espina dorsal de un movimiento que pide una década más en el poder para consolidar lo realizado desde el 25 de mayo de 2003.
Algunos abiertamente, otros más por los bajo, ya comenzaron a anotarse en la carrera hacia la Casa Rosada. Entre ellos se encuentran los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli; Entre Ríos, Sergio Urribarri y de Chaco, Jorge Capitanich.
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