Las estrategias de los precandidatos bonaerenses

Política

De la participación de Cristina y Scioli en la campaña de Insaurralde al cambio de perfil de Massa y el volantazo de De Narváez tras la irrupción del intendente de Tigre en la disputa electoral.

La provincia de Buenos Aires es el principal distrito electoral del país. Concentra a cerca del 40% de los electores de todo el país y en octubre próximo renovará 35 bancas de diputados. Lanzados de lleno en la campaña electoral, algunos de los principales candidatos en la contienda tuvieron que dar una vuelta de timón a su estrategia y no se descarta que, de cara a las Legislativas de octubre y de acuerdo a los resultados que arrojen las PASO, se vean obligados una vez más a remozar sus campañas.

La estrategia del Frente para la Victoria es clara. La precandidatura Martín Insaurralde necesita ser apuntalada. Elogiado como uno de los "jóvenes y exitosos intendentes" del conurbano bonaerense por distintos referentes  del kirchnerismo, adolece sin embargo de un alto nivel de desconocimiento entre gran parte del electorado, en especial en el interior de la Provincia. En este sentido el papel destacado que jugó el gobernador Daniel Scioli en la primera parte de la carrera hacia las Legislativas de octubre tuvo un doble objetivo. Por un lado "mostrar" a Insaurralde e instalarlo como "el candidato" del kirchnerismo mientras que por el otro, la activa participación de Scioli en la campaña ayuda también a acercar al kirchnerista más moderado.

La necesidad de instalar la figura de Insaurralde como único candidato del kirchnerismo es consecuencia de la irrupción a último momento de otro intendente, Sergio Massa, en el mapa electoral. El jefe comunal de Tigre hizo de la indefinición su principal capital político. En los meses previos tanto desde el oficialismo como desde la oposición intentaron sumarlo a sus armados políticos. Sin embargo Massa decidió, sobre el filo del plazo para inscribir candidaturas jugar solo.

Casi de inmediato desde el denarvaismo como desde el oficialismo intentaron ubicar a Massa dentro del espectro político. Desde el kirchnerismo fueron claros: "Quien no está en las listas del FPV, está en la oposición". Francisco De Narváez, el principal perjudicado por la precandidatura de Massa, lo calificó a su vez de "caballo de Troya" del kirchnerismo.

En un primer momento Massa intentó mantenerse en la ambigüedad que tanto rédito le había reportado. Sin embargo poco a poco se vio obligado a dar definiciones sobre temas clave y a revelar, finalmente su claro perfil opositor. Esto, sumado al levantamiento del perfil de Insaurralde impactó en los sondeos de intención de voto. A medida que Massa comenzó a ser asociado con la oposición e Insaurralde con el oficialismo, el intendente de Lomas de Zamora comenzó a acortar la brecha que lo separaba de su par de Tigre. El equipo de Massa reaccionó y dio un volantazo a su estrategia. De un Massa conciliador, dialoguista de la noche a la mañana se convirtió en uno confrontativo y dispuesto a dar pelea. Luego de meses de indefiniciones y en medio de un escenario político muy polarizado, a Massa no le quedó otra opción que tomar partido.

La presidente Cristina Fernández también jugó un papel destacado en esta primera parte de la campaña de Insaurralde. La mandataria lo sentó a su lado en cuanto acto hubo en la provincia de Buenos Aires y protagonizó varios de los spots de campaña del FPV. Es de esperar que tras las PASO su participación junto a al intendente sea aún mayor.

Por su parte, Francisco De Narváez también dio un volantazo brusco a su estrategia. Incluso antes del inicio del periodo habilitado por la ley para hacer campaña en medios audiovisuales, De Narváez comenzó a difundir spots. La consigna era simple y apuntaba a fortalecer la idea de la polarización política. "Es ella o vos" era la idea central. No había otras opciones. Sin embargo la irrupción de Massa lo obligó a cambiar sobre la marcha. De pronto los cañones apuntaron por igual tanto a Cristina y a Massa.

En tanto la línea en el Frente Cívico y Social, que lleva a Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín como cabezas de lista, es clara: apuesta a instalar la idea que ellos constituyen la única opción realmente opositora mientras que Insaurralde, Massa, De Narváez, Venegas y Amadeo (hasta que decidió bajar su precandidatura para respaldar a Massa) son distintas expresiones de un mismo espacio y juegan en realidad, una gran interna peronista.

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