Principales frases de Javier Milei en el acto homenaje a San Martín
1. El legado sanmartiniano y la libertad como premisa
El Presidente destacó que la gesta libertadora de San Martín no se limitó a la emancipación militar del continente, sino que dejó un mandato moral e institucional basado en la soberanía individual y la conformación de una nación con leyes que preserven esos derechos.
"Su lugar en nuestra historia no podría ser más alto, pues fue quien nos liberó del yugo español [...] y nos dejó un legado inmortal encarnado en una frase que es una obligación para todos nosotros: seamos libres, que lo demás no importa nada".
Asimismo, subrayó que la independencia política carecía de valor real si no iba acompañada de la autonomía de los ciudadanos frente al poder de turno:
"Independencia sin libertad era vacía, pues no implicaba otra cosa más que cambiar un tirano español por un criollo. Su gesta, su esfuerzo y su sacrificio encerraban esta consigna poderosa: le demandaban también a las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata darse a sí mismas una Constitución que preserve y aumente la libertad."
2. Crítica a la pérdida de libertades y al crecimiento del Estado
En otro tramo de su mensaje, Milei reflexionó sobre el rol histórico del pueblo argentino y advirtió sobre cómo, de manera paulatina, se relegaron los principios fundacionales en favor de estructuras estatales más amplias.
"San Martín murió ignorado por el país al que le dio todo. No tuvo un gobierno que lo homenajeara en vida, sino que tan solo tuvo el silencio. Recién décadas después, la Argentina aprendió a hacerle justicia a su nombre. Eso debería interpelarnos hoy."
En sintonía con su visión económica, el jefe de Estado argumentó que las restricciones se impusieron de forma progresiva:
"Fuimos perdiendo nuestra libertad para comerciar, fuimos perdiendo nuestra libertad para emprender, fuimos perdiendo nuestra libertad para soñar con un futuro mejor, fuimos perdiendo nuestra libertad también para criticar a quienes suprimían nuestras libertades. Y estas libertades fueron perdidas en nombre de ampliar un Estado gigante".
3. Defensa nacional, seguridad y el rol de las Fuerzas Armadas
Al abordar los desafíos geopolíticos e internos del país, el Presidente cuestionó el tratamiento que recibió el instrumento militar en las últimas décadas y abogó por su jerarquización.
"Por demasiado tiempo, el instrumento militar de nuestro país, encargado de hacerle frente a estas amenazas externas contra nuestras libertades, fue demonizado y desfinanciado. Nosotros entendemos que este camino fue equivocado y que, para poder pararnos firmemente en el concierto de las naciones y defender nuestros intereses, necesitamos unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas."
En la misma línea, remarcó la importancia de respaldar a las fuerzas de seguridad en el orden interno:
"Por eso, para protegernos contra estas enfermedades del alma, debemos tener a policías capaces, entrenados y vigilantes que defiendan a los ciudadanos honestos de quienes quieren romper la ley. Pues el ladrón es también un tirano del prójimo y defender la libertad de Argentina es oponerse con toda la fuerza pública a los criminales."
4. Conclusión y perspectiva hacia el futuro
Para cerrar, el mandatario ratificó el rumbo económico e ideológico de su administración, insistiendo en que el orden y la prosperidad son los únicos caminos para consolidar una sociedad verdaderamente libre.
"Sabemos que este camino es arduo y también sabemos que hay algunos que quieren que vuelva el pasado en el que vivíamos, porque, si bien la mayoría se empobreció con el modelo anterior, una mínima minoría se benefició enormemente."
El discurso concluyó con una proclama en favor de los principios liberales y el ideario sanmartiniano:
"Por eso, todo nuestro esfuerzo debe ir a preservar, en todos los frentes, el mayor legado del general San Martín: una patria libre y un pueblo creciente. No hay mejor forma de honrar su memoria que convertirnos en el mejor país que podemos ser. Hoy, más que nunca, ¡que viva el General San Martín! ¡Que viva la Argentina! [...] ¡Y viva la libertad, carajo!".



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