Cambió el año pero no las mañas: con el cierre de los no docentes de universidades privadas en un 38%, los gremios de diversos ramos comeinzan a delinear sus exigencias.
Con el inicio de 2015 comenzó a correr el reloj: los gobiernos porteño y bonaerense buscan definir acuerdos con los gremios docentes para garantizar el inicio de clases en un año de alto contenido emocional por las elecciones ejecutivas.
No es un dato menor el calendario electoral; para Daniel Scioli y Mauricio Macri, ambos con aspiraciones presidenciales, se pone en juego la primera puja por mostrarse eficientes y solventes: cómo dar un aumento a los docentes, contener los problemas fiscales de sus gobernaciones en época de crisis y, a la vez, que las clases comiencen normalmente.
Para ello, han enviado sus mensajes. Ambos iniciaron, en diciembre, discusiones adelantadas con los gremios. Era una exigencia que tenían los docentes hace, al menos, dos años, pero que nunca había sido tomada en cuenta por ningún gobierno. Y también emitieron comunicados de concordia: Alberto Pérez, jefe de Gabinete provincial, aseguró que las conversaciones estaban encaminadas; los docentes, con la FEB y SUTEBA a la cabeza, advirtieron su beneplácito por la discusión, pero la insuficiencia de los números.
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El calendario es ajustado. Las clases deberían comenzar a fines de febrero, lo cuál obliga a redoblar esfuerzos. Las próximas reuniones serán el lunes 5 de enero en Provincia, para la cuál Roberto Baradel y Mirta Petrocini, del Frente Gremial Docente, han pedido discutir la calidad del salario a la vez que los números finales de un eventual acuerdo; y en Ciudad será el 13 de enero.
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Las propuestas que intentaron desactivar la bomba de tiempo de las medidas de fuerza son parecidas: mientras Scioli ofertó 7% enenero a cuenta de un aumento, Macri otorgó el 10%. En realidad son medidas unilaterales para mostrar "buena voluntad" y contener la furia -y necesidad- de la plana docente. En ambos casos, se rechazó el monto pero se agradeció las reuniones tempranas.
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Por otro lado, el 2015 tuvo su primer cierre paritario en los trabajadores no docentes de universidades privadas -SEOP- que acordó un aumento del 38% con la cámara que agrupa a las entidades. Recibirán 30% en marzo y el resto en agosto. Un número cercano al 40%, que es el valor que -se dice por lo bajo- pediría la mayor parte de los gremios, para paliar la inflación abultada de 2014.
Ni Macri ni Scioli parecen dispuestos -ni habilitados- a pagar tanto. Las clases, aún, no comienzan.
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