Zaffaroni, un jurista reconocido mundialmente
Cuestionado por algunos por "garantista" y reconocido por otros por sus aportes al derecho penal, el futuro ex ministro de la Corte Suprema de Justicia es famoso por su labor académica.
Raúl Zaffaroni, de 74 años, más allá de su cargo de magistrado y juez del más alto tribunal del país, siempre priorizó su labor académica y de tratadista. Distinguido y reconocido mundialmente, Zaffaroni se convirtió en el primer latinoamericano en recibir un premio de la Asociación Internacional del Derecho penal. Fue reconocido como el jurista más importante del mundo de habla hispana y como el autor más leído en su materia en el mundo hispanohablante.
Graduado en la Universidad de Buenos Aires a los 22 años, Zaffaroni, quien es ministro en la Corte desde el 2003, ya recibió más de treinta doctorados honoris causa de prestigiosas universidades extranjeras.
Cuestionado por algunos sectores que lo identifican con el denominado "garantismo", Zaffaroni también ha sufrido numerosas críticas por sus votos, muchas veces en disidencia, en la Corte Suprema de Justicia.
En el mundo del derecho suele hablarse del debate entre dos escuelas penales, la "mano dura" y el "garantismo". Desde siempre se ha identificado al ministro de la Corte Zaffaroni como uno de los máximos referentes del garantismo.
Los "garantistas" hacen valer el principio de que todo sospechoso es considerado inocente hasta que se pruebe lo contrario y que debe gozar por ello de un pleno derecho de defensa, un debate que es absolutamente legítimo.
Hay una célebre doctrina identificada con el garantismo, la de los "abolicionistas", y para ellos el delincuente es en realidad una "víctima" de la injusticia social imperante porque las condiciones de pobreza extrema en las que creció desde niño lo han vuelto vulnerable. Por eso, la sociedad, cuando castiga a un delincuente, según los abolicionistas vuelve a colocarlo en una situación de injusticia.
En Argentina, el principal abolicionista es el ministro Zaffaroni, quien, partiendo de las mismas premisas, apunta a la abolición o la reducción del derecho penal, al que ha juzgado autoritario. Aunque quizás, en sus numerosas sentencias modere este juicio para no romper del todo con el derecho vigente.
Zaffaroni ha influido notablemente, desde su cátedra universitaria, formando una legión de abogados, y jueces que, en su condición de abolicionistas, tienden a despenalizar los castigos que corresponderían a los delincuentes.
Meses atrás, le agradeció al papa Francisco por la carta que envió a los participantes del XIX Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Derecho Penal y del III Congreso de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología, en la que recordó que el "aumento y endurecimiento de las penas con frecuencia no resuelve los problemas sociales".
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