¿Puerperio normal o depresión post-parto?
*Por la Lic. Alejandra Libenson.
El puerperio es comúnmente llamado la etapa que abarca desde el momento del parto hasta al menos dos meses posteriores al nacimiento del hijo.
Si bien este tiempo es relativo comúnmente se lo asocia a un lapso acotado a los cuarenta días posteriores al alumbramiento (cuarentena). Este mito está más vinculado a la recuperación física de los órganos genitales de la mujer, (ahora convertida en flamante mamá), que al aspecto afectivo y social. Por eso es imprescindible no regirse sólo por las tablas estadísticas.
Cada mujer puérpera es única y vive de manera diferente este período, pero, las características más comunes son:
- El cansancio, la debilidad física, producto del gran esfuerzo realizado en el parto, como así las tantas horas sin dormir posteriores al nacimiento de su bebé.
- Influye en el estado de ánimo el tipo de parto que fue experimentado. Si fue por vía vaginal, o por cesárea. Si se tuvo que realizar episiotomía o no.
- También influye bajo qué condiciones fue vivido todo el proceso pre-parto. Si acompañada, o sola, tranquila y controlada, o con mucho dolor y/o temor. En definitiva cómo se preparó para vivir ese momento.
- La ansiedad, y a veces sentimientos contradictorios de felicidad y tristeza, también son comunes, dado que es una situación nueva y como tal, produce a veces mucho miedo e inseguridad.
Estas manifestaciones son esperables y normales en la medida que no le impidan a la mamá el cuidado adecuado del bebe y de sí misma y puedan ser expresadas.
A veces las mujeres que atraviesan este período, de estreno del nuevo rol de mamás, se sienten culpables de sentirse así, y se aíslan, en vez de permitir que su entorno las pueda cuidar y acompañar en lo que necesiten.
Algunas sienten que pueden solas hacerse cargo de su bebé y que “debe ser así” y a la vez se sienten incapaces de darle “todo lo que su bebé demanda y necesita”. Por eso lo más importante para atravesar esta etapa transitoria es:
- Comprender que es esperable que a veces se sientan así, que puede suceder y que estas inéditas sensaciones pasarán con el tiempo.
- Que estos sentimientos no la hacen menos madre o una mala madre para sus bebés.
- Que a ser mamá y criar se aprende.
- Que si sienten alguno de estos afectos, no se asusten, no se preocupen, pero lo tomen en cuenta para hacer algo para sentirse mejor.
¿Qué es bueno saber y qué se puede hacer?
- Que se conecten con su bebe, “entren en fusión” que es el antídoto natural para superar de a poco la tristeza que a veces se siente luego de parir, dar a luz, “dejar de estar embarazadas.
- Que todo el nivel hormonal del cuerpo femenino, cae abruptamente y produce e incrementa estos síntomas descriptos.
- El amamantamiento, si se puede y se desea realizar es la manera ideal de lograr este maravilloso encuentro amoroso y nutricio con el bebé, como así acunarlo, cantarle, y fundamentalmente sostenerlo a upa cuerpo a cuerpo para darle seguridad y confianza y a la vez ir adquiriendo la propia.
- Es imprescindible dormir algunas horas seguidas para recuperarse y para eso es necesario delegar en una persona de confianza el cuidado del pequeño. Si esto no es posible, dormir a la par del bebé aprovechando los momentos que él descansa y adaptando nuestro descanso a su ritmo.
Lo demás...puede esperar.
Todos estos son algunos recursos aconsejables para poco a poco ir retomando la vida cotidiana con más normalidad, sin presiones. Los hábitos y rutinas van a cambiar, ya nos son más dos, sino tres o más y no es sencillo y rápido aceptarlo y adaptarse. Por eso, no exigirse más de lo que se puede.
Si bien en este primer momento asaltarán dudas, temores, información variada del entorno familiar que puede confundir, lo más importante es:
Darle prioridad a la propia intuición, confianza en sí misma y al sentido común. Esto permitirá responder a lo que el bebé necesita en cada momento. El a su manera se va haciendo entender, sólo la mamá, que es su mejor intérprete, podrá sentir mejor que nadie, lo que necesita, estar atenta y disponible y responder a sus reclamos vitales.
Pero si estos síntomas antes descriptos de tristeza y ansiedad, se incrementan en vez de ir atenuándose, si la mamá no logra recuperase del estrés vivido en los primeros tiempos, y permanece en un estado de abatimiento y sin fuerzas, puede ser una señal de una posible depresión posparto. Y es necesario consulta a un especialista.
Las características principales de esta posible depresión puerperal son:
- Llanto excesivo.
- Sentimientos de incapacidad frente al bebé y los cuidados que necesita.
- Sentimientos acentuados de culpa frente a esa supuesta incapacidad que permanecen.
Y si bien sigue haciendo las tareas del hogar y el cuidado del bebe, éstas, le demandan un esfuerzo excesivo y un gran monto de ansiedad invade la cotidianeidad. No siempre pueden registrar estos sentimientos concientemente, reconocer que no pueden solas y pedir ayuda. Por eso es fundamental:
Favorecer la creación de redes de apoyo, presencia y contención alrededor de la reciente mamá para poder cuidarla y sostenerla, para que a su vez ella pueda dedicarse al cuidado exclusivo de su bebé que es quien más la necesita. Este rol lo ideal es que lo pueda cumplir el papá, y el núcleo familiar cercano, en su ausencia.
Pero una buena amiga o vecina, siempre, y con aviso, serán bienvenidas y harán entre todos, de estos primeros momentos de la nueva maternidad, una vivencia inolvidable.
Todas sus experiencias serán bienvenidas para seguir compartiendo y aprendiendo juntos.
Hasta la próxima.
Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga, Psicóloga
Autora del libro Criando hijos, Creando Personas
Especialista en crianza, vínculos familiares pareja y fertilidad
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