Queda libre por matar a su mujer al creerla ladrón
* La Justicia absolvió a César Mario Cristobo, un comerciante de Bahía Blanca.
* Mató a su esposa luego de confundirla con una ladrón, cuando la mujer entró por un ventiluz al no encontrar las llaves.
Un comerciante de Bahía Blanca, quien en 2003 asesino a su esposa de un disparo al confundirla con un ladrón, fue absuelto hoy por la Justicia.
La medida favoreció a César Mario Cristobo y fue adoptada por el Tribunal Oral en lo criminal 2 de esta ciudad, integrado por los jueces María Errea de Watkins, Alejandro Cantaro y Gabriel Rojas, en el juicio por la muerte de Ana María Forsano, de 42.
El hecho ocurrió durante la madrugada del 29 de diciembre de 2003, cuando Cristobo estaba junto uno de sus cuatro hijos en su casa de Matheu al 2200 del barrio Amaducci de esta ciudad.
En tanto, su esposa se hallaba junto a otra hija, de 19 años, cenando en un restaurante del centro de Bahía Blanca. Según la investigación policial, al llegar a la vivienda, la
mujer descendió del automóvil de su hija, quien se dirigió a su casa ubicada a pocas cuadras del lugar.
Forsano, según los pesquisas, no encontró las llaves de su casa e intentó ingresar por un ventiluz lateral, pero su esposo, al escuchar ruidos extraños, creyó que se trataba de delincuentes y con un revólver calibre 22 salió de la casa y efectuó un disparo a oscuras.
El hombre hirió sin saberlo a su mujer, quien fue alcanzada por un disparo en el cuello y falleció en el acto. Tras ello, el hombre comprobó que no se trataba de un ladrón
sino de su esposa por lo que de inmediato alertó a personal del servicio de urgencias de un nosocomio como así también a efectivos del Comando de Patrullas.
Las fuentes indicaron que al llegar al lugar los policías encontraron el cuerpo de la mujer y a su esposo con un ataque de nervios.
Cristobo fue detenido por el delito de homicidio simple en el marco de una investigación que llevó a cabo el fiscal de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI)2, Guilermo Petersen.
Durante el debate oral y público el fiscal de juicio Eduardo D'Empaire pidió al Tribunal una pena de tres años de prisión por homicidio en exceso en la legítima defensa mientras que la defensora oficial Graciela Cortázar requirió su absolución.
Tras la lectura del fallo absolutorio, Cristobo dijo en un breve contacto con la prensa que le duele mucho lo que pasó, que no quiere saber más de armas y que desde ahora tendrá que continuar con su vida junto a mis hijos en la misma casa que hizo con su esposa.
"Nunca me había pasado algo como esto y al arma la tenía debido a los robos que se registraban en el barrio", puntualizó el hombre.
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