Queda preso el novio de la travesti asesinado y lo acusan por el crimen
Un hombre que era pareja de un travesti ecuatoriano que el domingo fue encontrado descuartizado en una bolsa de consorcio en la ciudad de Mar del Plata fue detenido hoy acusado de ser el autor del asesinato.
El sospechoso fue apresado a las 9 mientras caminaba por la vía pública, luego de ser seguido por efectivos de la comisaría segunda que trabajan en la investigación del caso.
El detenido, cuya identidad no trascendió, quedó acusado del homicidio de Carlos Enrique Pullúa Córdoba (27), de nacionalidad ecuatoriana y quien en el ambiente de la prostitución era conocido como "Jésica".
La pareja de Pullúa Córdoba fue apresada luego de que las investigaciones de las últimas horas se redujeron sólo al círculo íntimo de la víctima, quien residía en Mar del Plata desde hacía seis años y se prostituía en la terminal de ómnibus y en la "zona roja" de La Perla.
Los restos del travesti fueron hallados el domingo a las 7.30 frente a una parrilla del barrio San Carlos, dentro de dos bolsas de consorcio en las que había una cabeza, una parte del torso sin senos, una pierna y un brazo cuyas manos tenían las uñas pintadas y fueron vistas por un vecino.
Además de los restos, en el interior de las bolsas se hallaron una bombacha, que había sido anudada a uno de los brazos de la víctima, y un par de guantes blancos, similares a los quirúrgicos.
Los peritos establecieron rápidamente que la muerte de Córdoba era reciente, cerca de cinco horas antes, porque encontraron manchas de sangre frescas tanto en el cuerpo como en las bolsas.
Tras la autopsia, los forenses determinaron que el cadáver había sido cortado en seis partes con un arma blanca y los órganos sexuales mutilados.
Las piernas fueron seccionadas a la altura de las coyunturas inguinales y divididas con un segundo corte en las rodillas, la cabeza fue separada del cuello, pero los brazos y las manos no fueron tocadas.
En tanto, en una de las piernas, a la altura del talón de Aquiles, los forenses observaron una herida punzante con un ligero desgarro, que disparó la hipótesis de que el cuerpo fue colgado de un elemento metálico, quizás similar a las "gancheras" que se emplean en tareas de carnicería.
La víctima presentaba, además, un puntazo en la espalda, a la altura de la cintura, pero -según las fuentes- este golpe no le provocó el deceso sino el inicio de las maniobras de descuartizamiento, con la decapitación del cuerpo.
En esas circunstancias, la víctima habría estado inconsciente como consecuencia de dos fuertes golpes en el rostro, propinados, al parecer, con elementos contundentes.
En principio, hubo confusión acerca de la identidad de la víctima porque si bien tenía antecedentes policiales que permitieron reconocerla por sus huellas digitales, cada vez que había sido detenida había dado diferentes nombres.
Por eso, el fiscal del caso, Mariano Moyano, había informado primero que el cuerpo pertenecía a Carlos Enrique González, pero con el correr de las horas y luego de pasar por otras identidades como Carlos Puya Córdoba, se dio a conocer la verdadera.
Tras la detención del sospechoso, Moyano aguarda los resultados de diversos estudios complementarios que se ordenaron, entre ellos uno para saber si el travesti mantuvo relaciones sexuales antes de ser asesinado.
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