¿Quién es el Rafa Di Zeo?
*El líder de la barra brava de Boca está prófugo, aunque sus contactos no se apagan.
*Poder, política y fútbol, un combo casi explosivo que Di Zeo conoce muy bien y aprovecha.
*¿Quién es el cabecilla de La 12?
“Esto es un negocio, papá. ¿Sabés la plata que da la seguridad en el deporte? Fortunas”. Conoce las reglas de juego. Conoce todos los movimientos del poder. Conoce todos los vericuetos de la política. Tanto que Di Zeo es empleado del Gobierno de la Ciudad: cobra más de $2.000 en Servicios Públicos, aunque lo pasaron a disponibilidad hasta que su situación judicial quede aclarada. Eso sí: sigue recibiendo su cuantioso sueldo. En un prontuario que manejaba la Secretaría de Seguridad Interior antes del Mundial de Francia, los hermanos Di Zeo figuraban como empleados del Concejo Deliberante.
En febrero de 2006, cuando hacía alarde de su fama como "barrabrava" en pleno Balneario 12 de Punta Mogotes, Rafael Di Zeo firmaba autógrafos a la par de algunos jugadores de Boca. Rodeado de la fama del "equipo de Alfio Basile" el barrabrava se cebó con la impunidad.
Ahora, el “popular y mediático” barra de Boca está prófugo: la Justicia rechazó el recurso extraordinario presentado por sus abogados para que la Corte Suprema de Justicia revisara las condenas que se les aplicaron por el ataque a hinchas de Chacarita. Ese hecho ocurrió el 3 de marzo de 1999, cuando Boca estaba jugando un amistoso con el club de San Martín en la propia Bombonera. Di Zeo estuvo preso durante 56 días y luego quedó en libertad, a pesar de quedar expuesto en todas las filmaciones golpeando salvajemente a un par de hinchas Funebreros. Pocos meses después, participó del tiroteo entre barras de Boca que terminó con el hincha Miguel Cedrón muerto en Mar del Plata.
A su vez, tiene otras tres causas abiertas y sin definición. La que más lo complica es la de “asociación ilícita” (prevee condenas de hasta 15 años). También tiene una causa por tenencia de
La barra también tiene su negocio de exportación: les cobra 150 dólares a turistas extranjeros para ver el partido a su lado. Y brinda lecciones a hinchas de otros paises.
El “fenómeno Di Zeo” parece no detenerse. Con su poder y violencia. Con el apaño de dirigentes y políticos. Y también con el consentimiento de mucha gente del fútbol. Un fenómeno que no solo se vive en Boca sino también en la mayoría de los clubes de la Argentina.
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