River... ¿al borde del colapso?

River vive una de las peores crisis de su historia en todos los aspectos. No sólo institucional y deportiva; también se ve envuelto en un grave enfrentamiento en el seno de su hinchada. El club de Núñez es un polvorín.

Una máxima del fútbol habla de las “cuatro patas de la mesa”: dirigencia, cuerpo técnico, hinchada y plantel. Dicen los que saben que todo debe estar en armonía para que se encaminen las cosas. Si
Muchas veces los conflictos son tapados con alegrías futbolísticas. Pero el equipo de Daniel Passarella no encuentra ni la brújula ni las victorias.     
n embargo, la mesa de River tambalea desde hace rato

La interna de “Los Borrachos del Tablón” parece tomarse un descanso. A más de tres semanas del asesinato de Gonzalo Acro, en un supuesto ajuste de cuenta entre las dos fracciones, se vive una tensa serenidad. La calma que precede a una nueva tormenta.

Más allá de la tregua momentánea, el grave conflicto sigue latente. Y todo indica que la guerra va a continuar, ya que en este impasse no hubo medidas de fondo para ponerle fin a la escalada de violencia. Apenas el derecho de admisión que prohíbe el ingreso de los cabecillas de ambas fracciones: el grupo de Rousseau y la banda de los hermanos Schlenker (Alan y William). Pero…

Para colmo, los resultados deportivos siguen ausentes. Muchas veces los conflictos son tapados con alegrías futbolísticas. Pero el equipo de Daniel Passarella no encuentra ni la brújula ni las victorias.

River no juega en su propia casa desde el 20 de mayo pasado. Aquel día cayó ante… Estudiantes, próximo rival.    

En este arranque de Apertura, el equipo de Núñez quedó a diez puntos de Independiente y muy lejos del buen fútbol. Dudas, imprecisiones y nerviosismo vive el conjunto comandado por Passarella. Es verdad, debe un partido por culpa de la violencia imperante en el club (jugará el 5 de septiembre ante Newell's, partido correspondiente a la segunda fecha).

¿Lo rescatable? El nivel del arquero Juan Marcelo Ojeda, la vuelta de Ariel Ortega (aún distante de su verdadero nivel) y los destellos de Mauro Rosales. Después, nada más. El fondo muestra siempre las mismas debilidades y arriba cuesta crear situaciones claras de gol. Un síntoma casi crónico de la era del Kaiser.

La mayor parte de los hinchas de River pide la salida de Passarella, exigen un cambio de aire. Pero eso traería otro problema: el DT firmó contrato a fines de año pasado hasta el 2009. Es decir, que el posible despido del entrenador le agregaría un nuevo problema económico: deberá pagarle una cifra millonaria a Passarella. 

¿La salida? Parece lejana: elecciones en el 2009, justo el año en el que se termina el contrato del actual cuerpo técnico. ¿Casualidad o causalidad?     

Habrá que ver cómo responde la gente cuando el miércoles el equipo vuelva al Monumental para enfrentar a Estudiantes. Como local, River no juega en su propia casa desde el 20 de mayo pasado. Aquel día cayó ante… Estudiantes.

A nivel dirigencial, el horizonte es aún más oscuro. Un José María Aguilar muy debilitado parece tener las horas contadas al frente de la presidencia, aunque por ahora no da un paso al costado. La oposición toma cada vez más fuerza gracias a las penas ajenas pero sin mostrar proyectos reparadores. ¿La salida? Parece lejana: elecciones en el 2009, justo el año en el que se termina el contrato del actual cuerpo técnico. ¿Casualidad o causalidad?

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