River... ¿al borde del colapso?
Nove
Una máxima del fútbol habla de las “cuatro patas de la mesa”: dirigencia, cuerpo técnico, hinchada y plantel. Dicen los que saben que todo debe estar en armonía para que se encaminen las cosas. Si
Muchas veces los conflictos son tapados con alegrías futbolísticas. Pero el equipo de Daniel Passarella no encuentra ni la brújula ni las victorias.
River no juega en su propia casa desde el 20 de mayo pasado. Aquel día cayó ante… Estudiantes, próximo rival.
En este arranque de Apertura, el equipo de Núñez quedó a diez puntos de Independiente y muy lejos del buen fútbol. Dudas, imprecisiones y nerviosismo vive el conjunto comandado por Passarella. Es verdad, debe un partido por culpa de la violencia imperante en el club (jugará el 5 de septiembre ante Newell's, partido correspondiente a la segunda fecha).
¿Lo rescatable? El nivel del arquero Juan Marcelo Ojeda, la vuelta de Ariel Ortega (aún distante de su verdadero nivel) y los destellos de Mauro Rosales. Después, nada más. El fondo muestra siempre las mismas debilidades y arriba cuesta crear situaciones claras de gol. Un síntoma casi crónico de la era del Kaiser.
La mayor parte de los hinchas de River pide la salida de Passarella, exigen un cambio de aire. Pero eso traería otro problema: el DT firmó contrato a fines de año pasado hasta el 2009. Es decir, que el posible despido del entrenador le agregaría un nuevo problema económico: deberá pagarle una cifra millonaria a Passarella.
¿La salida? Parece lejana: elecciones en el 2009, justo el año en el que se termina el contrato del actual cuerpo técnico. ¿Casualidad o causalidad?
Habrá que ver cómo responde la gente cuando el miércoles el equipo vuelva al Monumental para enfrentar a Estudiantes. Como local, River no juega en su propia casa desde el 20 de mayo pasado. Aquel día cayó ante… Estudiantes.
A nivel dirigencial, el horizonte es aún más oscuro. Un José María Aguilar muy debilitado parece tener las horas contadas al frente de la presidencia, aunque por ahora no da un paso al costado. La oposición toma cada vez más fuerza gracias a las penas ajenas pero sin mostrar proyectos reparadores. ¿La salida? Parece lejana: elecciones en el 2009, justo el año en el que se termina el contrato del actual cuerpo técnico. ¿Casualidad o causalidad?
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