El Plan Capitanich – Kicillof
En una reciente conferencia empresaria, el consultor Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados de la City, opinó en los mismos términos: "En poco tiempo el problema argentino va a ser el exceso de dólares. En Vaca Muerta hay 11,2 billones de dólares. Primero entrarán cerca de 200 mil millones en inversiones y luego comenzarán a llegar los de las exportaciones de gas".
Carlos Melconián lo expresa de esta manera: "Vaca Muerta será para el país igual que dos complejos sojeros juntos. El país exportará 100 mil millones de dólares anuales sólo de soja y gas".
El desafío de Kicillof es que los principales actores económicos sean tan optimistas como Arriazu y Melconián. Él sabe que la confianza hay que ganarla. Para eso se puso a buscar dólares que refuercen las reservas del Banco Central. En el menú están 2500 millones de dólares que tomará YPF de los mercados internacionales; asociaciones de la petrolera nacional similares a las de Chevrón con al menos 10 multinacionales; un swap con el Banco Central chino por 4500 millones de dólares; otro con Brasil por 3000 millones de dólares; inversiones en infraestructura de China y Brasil por 20 mil millones de dólares y la emisión de un nuevo título público que se ofrecerá a los mercados internacionales a principio de 2014.
Los swap con los bancos centrales de China y Brasil y las emisiones de títulos de YPF y el tesoro serían los primeros dólares en llegar. En total, en Economía estiman que serán 18 mil millones de dólares. Los anuncios del resto, esperan, generarán confianza. "El tema no es cuántas reservas tengamos, la cuestión es que se sepa que tenemos el crédito abierto y que en los próximos años ingresarán decenas de miles de millones de dólares", opina el ministro.
Para tener el crédito abierto el Gobierno trabaja a paso acelerado con los temas internacionales pendientes: holdouts, FMI y Club de París. El problema es que el ritmo con los entes internacionales no los marca Argentina.
La hoja de ruta de Capitanich y Kicillof sigue en marzo. En los próximos cuatro meses seguirán subiendo el dólar oficial hasta 7,50 y bajando el dólar negro, vía caída del "contado con liqui", a menos de ocho pesos.
Si en ese momento se logró revertir la caída de reservas y que el mercado sepa que el país tiene el crédito abierto, el Gobierno dará el paso: abrirá el cepo cambiario e irá nuevamente a una flotación sucia.
A partir de ahí, con las reservas recuperadas y un dólar único y a un precio competitivo, el Gobierno espera recuperar un ritmo de crecimiento acorde al potencial argentino actual. La hoja de ruta está trazada: los obstáculos a sortear son muchos.
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