Cuando el rugby es espectáculo, por un especialista


  • Hoy, el rugby es espectáculo mediático, producto de un Campeonato Mundial, jugado y dirigido por profesionales, con algunas excepciones que confirman la regla.

Un espectáculo visto por millones de televidentes, en el que se repite un mismo rito: dos equipos se enfrentan con el objetivo de ganar.


 


El rugby, para quien lo ha jugado y para quien lo ha presenciado, permite una interacción frente al televisor, uno “mide” el choque, “lee” los metros para llegar al ingoal, sufre frente al knock-on, desprecia el pass forward, y genera automáticamente un pronóstico.


 


Sin embargo, este Mundial nos muestra algunas características particulares:


Los jugadores, en su gran mayoría, tienen las mismas condiciones físicas. Las primeras líneas pueden ser intercambiables, ya que sus cuellos y piernas son del “mismo talle”. Lo mismo podemos decir de los segundas, y finalmente los terceras muestran alguna variedad en su peso y color de pelo.


 


Los medioscrums, continúan siendo bajos y escurridizos, con reflejos admirables, ya que de ello depende su integridad física.


Los medios aperturas, para bien o para mal, patean más de lo que pasan, pero saben que son los estrategas y quienes deben lanzar a sus compañeros, y es aquí donde se agrandan las diferencias y se aplaude al virtuoso buen conductor y se incinera al atropellado.


 


Los centros hace tiempo son enormes y veloces, y el juego actual parece depender del continuo choque de esta pareja de gladiadores.


Los full backs, obligados a saltar para tomar los altísimos kicks, están saliendo airosos, y en ataque, han demostrado valentía y velocidad. Por último, los wingers han conservado una velocidad fantástica y buscan continuamente entrar en juego y correr con la pelota, tratando de demostrar a sus compañeros que existe otro rugby que el continuo choque a diestra y siniestra, en ataque y en defensa, en las 25 contrarias y en las propias 25.


 


Para tanto choque y contra choque, podemos recorrer desde el rugby league, hasta el sumo, pasando por judo y la lucha greco-romana. Pero es sólo en el rugby tradicional donde se encuentra el concepto de batalla y caballerosidad.


Todos deseamos ver correr la pelota, que según el viejo axioma, corre más rápido que el jugador. Esto ya lo han demostrado Australia, Nueva Zelandia, Sudáfrica y Francia, si bien es cierto que lo han hecho frente a rivales más débiles. Por su parte, Argentina, Gales y Escocia, han mostrado lo suyo.


 


Sin dudas en esta Copa del Mundo, las ventajas no estarán en las nuevas tecnologías aplicadas al deporte, como camisetas, botines ni en la parafernalia que envuelve a los hoy llamados técnicos, sino en el “fuego sagrado” de cada jugador, acompañado por su capacidad físico-técnica.


 


 


 


Nota: Federico Gottfried.

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