Los Pumas no pudieron con el poderío de los Springboks y se quedaron a un paso de la gloria

Era el partido en el que Los Pumas no podían cometer ningún error, teniendo en cuenta la jerarquía de su rival. Y, desgraciadamente, el equipo de Loffreda terminó pagando muy caro sus propias faltas en la derrota ante Sudáfrica por 37-13 en la semifinal del Mundial de Rugby.

Había que estar muy fino, ser muy preciso, tener un día iluminado y aprovechar cada una de las oportunidades posibles. Ese combo era necesario para conseguir el milagro ante uno de los equipos más poderosos del mundo. Sin embargo, el seleccionado nacional no cumplió ninguna de esas exigencias y se quedó golpeando las puertas de la gloria

El equipo argentino tuvo el peor arranque. Es que a los 6 minutos ya estaba abajo, gracias al trye de Du Preez tras un error en el ataque argentino.

Los errores del equipo de Loffreda le terminaron costando demasiado caro en la primera parte. Es que en los primeros 10 minutos, tuvieron cuatro errores de manejo. Y uno de ellos terminó con la corrida del número 9 (medio scrum) y el primer trye del partido.

Después, a Los Pumas los invadieron el nerviosismo y las imprecisiones. Hasta que el penal de Felipe Contepomi acortó distancias y puso el partido 7-3.

Los penales tomaron el protagonismo del partido. Montgomery hizo lo propio con su pie. Y luego Felipe metió uno y erró otro, desde lejos y en un ángulo complicado.

El equipo de Loffreda sacaba ventaja en el moul, aunque se complicó toda la noche francesa con los lines y varias malas entregas en ataque. Sudáfrica volvió a demostrar por qué es el mejor contragolpeador del mundo en el deporte ovalado.  

La jerarquía de Sudáfrica fue más pesada que las intenciones y el corazón argentino. Porque Bryan Habana sacó su gran juego de la galera y con un jugadón anotó el segundo trye para los Springboks.

Pero otro error argentino en la salida defensiva terminó con una ventaja muy importante en el cierre de la primera parte, cuando Danie Rossouw marcó y otra vez Montgomery fue preciso con su pie: 24-6 para irse al descanso. 

La ilusión nacional llegó en el arranque de la segunda parte, cuando Manuel Contepomi, con suspenso y luego de la repetición, marcó el único trye para el equipo. Los Pumas robaron una pelota después del line muy cerca del ingoal y uno de los mellizos pudo aprovecharlo.

Con el apoyo incondicional de su gente, Los Pumas intentaron la remontada. Pero chocaron ante la férrea defensa de los Springboks. El equipo sudafricano se refugió en el pie del pateador Montgomery para cerrar el partido y meterse en la final del Mundial. Después, Bryan Habana estiraría la ventaja con una gran corrida.

Los Pumas se quedaron golpeando las puertas del cielo. A pesar del sabor amargo de la derrota, vuelven a casa con la gloria de haber conseguido el mejor desempeño de la historia de nuestro rugby.


 


Agustín Gigante

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