Los Pumas vs. Georgia, bajo análisis
Pumas-georgia
Pumas
Se pensaba que:
Si Georgia no era más que Francia, no tenía nada que perder en su partido contra la Argentina, que ya había derrotado a Francia. Y que Argentina, debido a los rivales que debía, no podía dejar de ganar.
Sorprendió también la despreocupación georgiana por la disputa del line-out, y la apasionada pelea en mauls y rucks, a pesar del error táctico de no controlar el scrum.
Los forwards georgianos libraron su batalla y la ganaron, que era donde “tenían algo que perder”.
Su pareja de medios, fue similar al caso de un reloj con una aguja descompuesta. Con un medio-scrum que llevaba a sus forwards hacia delante y un apertura que equivocó el juego, especialmente en las patadas y en el lanzamiento de sus tres cuartos, que también ostentaban cierto poderío estrictamente físico.
El mejor ataque argentino, en ese momento, fueron los errores del ataque de los backs georgianos. Este equipo, cuyos jugadores profesionales militan en el rugby francés, jugó con una vehemencia y un ardor que Los Pumas sintieron en su formación, demostrado con algunas bajas; y que en el recuento de daños, podría ponerse en comparación con el que habían sufrido hacía solamente tres días, contra los franceses.
Luego del primer tiempo, con un marcador de 6 a 3 en favor de Argentina, muchos se preguntaron sobre de la necesidad de “querer chocar” a quien quiere ser chocado y demostrar que es mejor chocador.
Por suerte, el entretiempo fue un punto de replanteo para retomar las propuestas tácticas.
¿Cuál fue la propuesta correcta de Los Pumas y el acierto de Georgia?
Parecía claro que el acierto de Georgia fue su planteo de recuperar todo tipo de pelotas
en las formaciones móviles y atacar, aunque no los ayudó el comportamiento de sus backs.
Argentina, no pudo doblegar en ningún momento al pack contrario y tuvo dificultades para atacar, pues cuando lo intentó, fue por el lado menos indicado. Así fue que tuvo que defender y lo hizo correctamente.
En el segundo tiempo, las cosas no cambiaron mucho, pero sucedió que se juntaron dos jugadores que hacen fácil lo difícil, F. Contepomi y Hernández, quienes buscaron penetrar en la defensa contraria y, finalmente, lograron llegar a la línea de definición.
Esto suponía riesgo físico, al ir a buscar la marca, pero que con seguridad y exactitud en el pase, resultó en un gran acierto.
Los tries vinieron todos por la derecha del ataque, y con un jugador lanzado hacia un espacio logrado valientemente por alguna arremetida individual, que era coronada con un cambio de ritmo.
Los revolcones fueron muchos y el arrojo y la valentía de Borges, demostraron que éste es un juego donde priva la actitud, a pesar de que la fortaleza física continua siendo un factor muy importante.
Con la pelota suelta y los saques para Georgia y las fijas para Argentina, nuestros backs demostraron su superioridad, creando situaciones de try y demostrando que la defensa georgiana era permeable cuando defendía por su izquierda.
Un punto de atención para comprender que la lectura del juego de lo que está sucediendo “aquí y ahora “, debe ser interpretado por quienes están autorizados para ello, y poner en práctica las diferentes opciones, lo mas rápidamente posible.
La velocidad del juego en los Tests, produce que los segundos en lograr limpiar y pasar, se pueden medir en los metros que los jugadores deben correr.
La forma de correr de los jugadores es un punto que diferencia a los equipos.
Sin embargo, pese al triunfo, el gesto de M Aramburú (luego de marcar el último try, quejándose del tiempo que les llevó encontrar el rumbo y de las continuas fricciones), demostró, una vez más, que los partidos hay que jugarlos y que los jugadores reciben sus “caps” en la cancha.
Federico G. Gottfried
Ex rugbier y entrenador
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