Se cumplen tres meses del crimen de Nora

*Hasta ahora no parece haber elementos concretos que incriminen a Gastón Zárate y Rafael Magnasco, los dos principales sospechosos.
*El nuevo fiscal general de Córdoba recibirá a los investigadores del caso para analizar el estado del expediente y los pasos procesales cumplidos.

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Por NA




La investigación del crimen de Nora Dalmasso cumple hoy tres meses sin que aparezcan, hasta ahora, elementos de convicción suficientes para sostener las sospechas que pesan sobre los dos imputados del caso.


 


Nora Dalmasso, la mujer que tenía una reconocida vida social en su ciudad, fue asesinada en la madrugada del sábado 25 de noviembre último, en un confuso episodio, en uno de los dormitorios del chalet en que vivía en el coqueto barrio Villa Golf.


 


La investigación encarada desde entonces por un grupo de tres fiscales ha seguido las pistas de tres hipótesis que sólo parecieron conducir hasta un callejón sin salida, que apenas derivó en esas dos imputaciones.


 


Peor aún, la imprevista detención de uno de los sospechosos, Gastón Zárate, provocó una rebelión popular sin precedentes que no sólo puso acorralada a la Justicia, sino además, impactó sobremanera en el poder político de la provincia, hasta el punto de sentenciar la renuncia del fiscal General de la provincia, Gustavo Vidal Lascano.


 


La posterior liberación del pintor que se desempeñaba en la vivienda de la víctima (estuvo trabajando hasta el día previo a su muerte) descomprimió en parte la tensión social, pero dejó endébiles condiciones el accionar de los fiscales Javier Di Santo, Fernando Moine y Marcelo Hidalgo.


 


Los fiscales apelaron la medida del juez de Control, esperan la resolución definitiva de la Cámara del Crimen número 2, pero hasta la fecha no han hallado nuevos elementos que les permitan fortalecer la ratificada posición de que Zárate es el principal sospechoso del crimen.


 


Con la asunción del nuevo titular del Ministerio Público en Córdoba, Darío Vezzaro, se logra un mínimo oxígeno político al interior del gobierno de José Manuel de la Sota, que sucumbió ante los vaivenes de esta compleja causa (le provocó el alejamiento de una decena de funcionarios).


 


Al mismo tiempo, se abre un compás de espera en el ámbito tribunalicio de Río Cuarto, pues ya han sido confirmadas las intenciones del nuevo fiscal general de disponer un vuelco en las responsabilidades asignadas para llevar adelante la investigación.


 


Vezzaro ya les anticipó a los tres fiscales del caso que los recibirá la semana próxima para analizar el estado del expediente y los pasos procesales cumplidos.


 


De más está decir que el primer paso que dará en su nueva función será la de remover a los mismos funcionarios judiciales, que dicho sea de paso, ya tienen pendiente en la Legislatura de Córdoba un pedido de Jury de Enjuiciamiento por mal desempeño, presentado días atrás por los diputados del oficialismo.


 


La idea que amasa el titular de la institución judicial acusadora contiene dos líneas cruciales: remover a los fiscales Moine e Hidalgo, dejar a Di Santo en la investigación -es el fiscal original- y sumar a Jorge Medina, actual fiscal de Cámara, que cuenta con vasta experiencia penal y una reconocida trayectoria académica.


 


En los hechos, significará sin más, que Medina reoriente la labor producida en estos tres meses, lo cual lo pondrá al frente del sumario.


 


Por las dudas, Vezzaro ya envió en las últimas horas un representante especial para contactarse con los principales actores judiciales que siguen el crimen, y de esa manera sumar información indispensable para la inminente toma de decisiones.


 


La aparición de Rafael Magnasco en escena el jueves último, sólo agregó color a una causa que, como se dijo, se timonea sin rumbo.


 


El imputado de homicidio simple pero bajo la forma de sospecha leve se sometió a una indagatoria de una hora en la que insistió en su inocencia en el crimen, machacando en su versión de que "nunca" tuvo relación alguna con la mujer del médico Marcelo Macarrón, y que "no existen" pruebas en su contra.


 


Su nuevo abogado defensor, Jorge Valverde (llegó en reemplazo de la cordobesa Carmen Bercovich Rodríguez, tras tomar estado público que compartía el estudio jurídico con el propio Vezzaro) pidió su indagatoria para apurar, por un lado, el pedido de sobreseimiento de su cliente, y por el otro, lograr el reclamado acceso al secreto sumarial.


 


Magnasco, ex asesor de la Secretaría de Seguridad de la provincia, se autoincriminó en la causa cuando a las 48 horas de la aparición del cadáver de Dalmasso pidió someterse a una prueba de ADN para ser cotejada con las muestras extraídas del cuerpo de la víctima.


 


Según evaluó Magnasco entonces, ésa era la estrategia correcta cuando arreciaban versiones que lo vinculaban al hecho por una supuesta relación amorosa anterior con Nora Dalmasso.


 


Por eso debió ser imputado, y ahora los fiscales tienen decidido no avanzar en el pedido de sobreseimiento hasta que no lleguen los informes del FBI norteamericano sobre las muestras enviadas y del Ceprocor de Córdoba, que tiene pendiente otro estudio similar.


 


Por este delicado entramado transita la causa de Nora Dalmasso, que ahora, con muy poco tiempo tendrá que encarrilar el flamante fiscal General de la Provincia.


 


En tres meses de investigaciones sobran interrogantes y faltan indicios.

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