Se entregó el prófugo por la desaparición de una maestra tucumana

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Por NA

  • Es el hermano de una de las dos monjas detenidas por la desaparición de la maestra tucumana Beatriz Argañaraz. 
  • Por él la Justicia ofrecía $120 mil.

Luis Fernández, hermano de una de las monjas detenidas por la desaparición de la docente Beatriz Fernández, se entregó esta noche al ministro de la Corte Suprema de Justicia tucumana Luis De Mitri, luego de permanecer más de un año prófugo.



Luis es el hermano de Nélida Fernández, quien junto a Susana Acosta ya estaban aprehendidas por la desaparición de "Betty", de quien nada se sabe desde el 31 de julio del año pasado.



Fernández, por quien el Ministerio del Interior había ofrecido una recompensa de 120 mil pesos, se entregó hoy cerca de las 17.00 en el estudio de su abogado Gustavo Morales.  El letrado, luego de que Fernández se pusiera a disposición de la Justicia, declaró ante la prensa que "desde la semana pasada se había acordado con el Alto Tribunal la entrega (de su cliente)".



Ésas fueron las únicas declaraciones del abogado mientras que su defendido prestará testimonio mañana, ante la Justicia tucumana.  Por el momento, el jóven fue trasladado al penal de Villa Urquiza, barrio de la ciudad de San Miguel de Tucumán.



Aún no se sabe dónde permaneció todo este tiempo Fernández, pero se sospecha que residía en Buenos Aires ya que tiene familiares en esta provincia.  La fiscal a cargo de la causa, Adriana Giannoni, informó que Luis Fernández está imputado como partícipe de las agresiones graves y de las lesiones que sufrió Argañaraz y se basa en la hipótesis de que su desaparición se debe a que buscaban impedir
que la docente asumiera como directora del colegio Padre Roque Correa.



"Betty", como la llamaban sus conocidos, fue vista por última vez el 31 de julio de 2006 cuando cerca de las 7.00 de la mañana de ese día, la mujer subió a un auto fiat blanco con vidrios polarizados para dirigirse  hacia la escuela Padre Roque Correa, donde dictaba clases y ese día sería declarada directora del establecimiento, pero nunca llegó.



Desde entonces, la maestra, de 45 años, está desaparecida.  Beatríz había partido de su casa, localizada en El Manantial, localidad del Gran San Miguel de Tucumán, en un colectivo de la línea 103, como lo hacía siempre.



El vehículo automotor la transportó hasta la esquina de Alem y Lavalle, en la zona del mercado de Abasto.  Habitualmente, Betty no se bajaba en ese lugar; sólo lo hacía cuando calculaba que llegaría tarde a la escuela.



De acuerdo a los testigos, ese día la maestra descendió del colectivo para tomarse un remís o taxi y así llegar más rápido.  Betty debía estar ese día en la escuela más temprano que lo normal porque era la encargada de recibir a los alumnos y poruqe iba a asumir como directora.



Al ver que no llegaba, compañeras de Beatriz la llamaron a su celular, pero como no atendía se comunicaron con Julio Navarro, pareja de la docente desde hace 15 años.



También lo hicieron con Liliana Argañaraz, hermana mayor de Betty. Navarro denunció esa misma mañana la desaparición en la comisaría de El Manantial, y de inmediato tomó intervención la fiscalía de Instrucción VIII, a cargo de Adriana Giannoni, que inspeccionó la casa de Betty, interrogó a los testigos y solicitó a las empresas de telefonía informes sobre las llamadas de y a su aparato.



Mientras las maestras y autoridades del colegio llamaban a la policía, hospitales y familiares en búsqueda de Betty, durante la mañana Susana Acosta, la ex monja secretaria del colegio, quien
ahora permanece detenida por el caso, no parecía alterada, según los testimonios e insistió  en "hacer el sketch igual, sin Betty", según declaró a la Justicia la directora saliente, Teresa Vizchi.



Ocurre que Susana y Betty habían organizado juntas un sketch para despedir a la anterior directora, que por cuestiones familiares había renunciado para viajar a Japón. Dos adolescentes, vecinas del barrio que la conocen, la vieron  a Betty  tomar un remís o taxi blanco aquel lunes.



La fiscal Adriana Giannoni está convencida de que la maestra llegó hasta el departamento de Susana y Nélida y ellas la secuestraron o mataron. Aún no se las acusan de asesinato porque el cuerpo nunca se
halló, pero los investigadores creen que Betty fue asesinada en el departamento de las ex monjas.



Presumen que el cuerpo habría sido sacado de allí en una valija en la que se detectaron manchas compatibles con sangre. En el marco de la puerta del baño también se hallaron restos de sangre humana.



Y en las piletas de la cocina, el lavadero y el baño había restos compatibles con sangre que se preservaron para hacerles pruebas de ADN (identidad genética) y así confirmar si es la de la maestra.



Otras manchas compatibles con sangre humana se descubrieron en una campera de la nena, quien con su testimonio podría complicar seriamente la situación de su madre adoptiva y la pareja de esta.
lo cierto es que se realizan rastrillajes en la zona de El Cadillal, donde la pareja de mujeres tiene una casa de fin de semana.



Susana (46) y Nélida (48) se conocieron en 1980, cuando las dos eran novicias en el convento cordobés de las Misioneras de la Inmaculada Concepción. Ambas eran tucumanas y entablaron una relación que pronto se convirtió en romance.

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