"Saboteadores" del buen sexo
Problemas vinculares
La tensión y la distancia emocional pueden quebrantar la vida sexual de una pareja. Los conflictos que no tienen nada que ver con el sexo, como las finanzas o asuntos de crianza, pueden estar en la raíz de un problema sexual. Pero también funciona a la inversa, ya que una cuestión sexual puede perjudicar la capacidad de una pareja para llevarse bien.
Ansiedad por el rendimiento
Es de esperar que un encuentro sexual sea placentero pero resulta difícil que lo sea, cuando en una pareja, el varón o la mujer sienten ansiedad por su performance sexual. Preguntarse permanentemente: ¿lo estaré haciendo bien?, la estará pasando bien mi pareja?, estoy más gorda? , bloquean el placer e incluso pueden hacer que se evite el contacto sexual.
Un solo fracaso no significa nada; todos algunas veces han fracasado por cansancio o problemas psicológicos circunstanciales. Pero algunos hombres, a partir de este fracaso, comienzan a sentir ansiedad en cuanto a su rendimiento sexual y la satisfacción que no logran darle a su mujer. Se establece un círculo vicioso que incluye el temor del rechazo de su compañera, culpa sobre el fracaso del encuentro sexual, mayor ansiedad y anticipación del fracaso. Además, cuando un hombre tiene este tipo de pensamientos negativos es normal que aumenten sus niveles de estrés, lo que genera una disminución de sangre al pene y dificultad para mantener o lograr la erección. En tanto, en las mujeres el estrés no le permite una buena lubricación, lo que puede generar incomodidad y falta de deseo durante las relaciones sexuales.
Imagen corporal y autoestima
Hay un montón de cosas que pueden hacer que una persona se sienta menos sexy. En general no somos amables con nuestro cuerpo a medida que envejecemos. Incluso, el parto, o el aumento de peso pueden determinar que una persona se sienta menos deseable. Tales sentimientos pueden interponerse en el camino e inhibir a una persona a iniciar o responder a las insinuaciones sexuales.
Nuestra imagen corporal afecta enormemente nuestra libido y nuestro interés sexual. El hecho de no sentirnos cómodas con nuestro propio cuerpo no sólo nos quita el placer de ser miradas sino que, además, priva a ellos del placer de vernos. La vista y el tacto, en el encuentro sexual son de gran importancia. Aceptarnos a nosotras mismas no depende de nuestro peso, sino de nuestra autoestima, de cuánto nos valoramos, y de creer que merecemos desear y ser deseadas.
Expectativas y experiencias pasadas
Si bien somos sexuales desde que nacemos, la familia, la cultura, la formación religiosa , los medios de comunicación, y nuestros pares dejan su impronta en la actitud que tengamos hacia el sexo. Para algunas personas, esta historia es compatible con un placentero disfrute sexual. A otros, les complica sus relaciones sexuales.
Estrés y cambios en el estilo de vida
Problemas de dinero, grandes responsabilidades, presiones laborales y dificultades familiares, separaciones, el cansancio y el modo de vida acelerado, son situaciones que provocan estrés.
Paradójicamente, mientras que, el sexo es la mejor vacuna contra el estrés, el estrés, es el peor enemigo del sexo. Y esto vale tanto para varones como para mujeres. Un cuerpo estresado es un cuerpo vedado a sensaciones y emociones. En estos casos, la angustia y la ansiedad se convierten en un obstáculo y afecta a la pareja en el plano sexual principalmente.
Entre los trastornos más frecuentes, se encuentran alteraciones en el deseo sexual, eyaculación precoz, problemas de erección, coito doloroso, falta de lubricación vaginal y anorgasmia.
Las preocupaciones cotidianas, y una tensión prolongada dañan significativamente el deseo sexual, y esto se manifiesta en falta de ganas (tanto en pareja como en solitario), no se propone o inicia el contacto, se rechazan propuestas del otro porque la persona se siente cansada, bloqueada o "con la mente en otras cosas más importantes". Pensemos que entregarse de lleno a una relación sexual, requiere poder centrarse en el aquí y el ahora, aspectos a los que cuesta esfuerzo anclarse cuando se está saturado de problemas en el trabajo o con los hijos. Si la inquietud tiene que ver con conflictos de pareja, para algunos puede ser especialmente difícil apartarlos para vivir el encuentro sexual relajadamente.
Conocer
qué factores están saboteando mis encuentros sexuales, es un primer paso para
"desobstaculizar" el camino hacia el placer.
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