Siempre se vuelve al primer amor

*El fenómeno de los jugadores que vuelven a la Argentina a culminar su carrera en el "club de sus amores".
*Los casos de Juan Sebastián Verón, Claudio López y Cristian González.

Dicen que el primer amor te marca para todo la vida. Ese de la adolescencia, que queda en el corazón para siempre, aunque los años pasen.

Y como explica Martín Caparrós en su libro Boquita, al decir “Soy hincha de…”, se habla del “Ser”, o sea, de la “Identidad”, parte más que importante en la persona.

Esta combinación de sensaciones hicieron, afortunadamene, que el fútbol argentino recupere a ídolos que los vio nacer, y que los vio partir en busca de los sueños europeos, colmados de dinero, éxito y glamour.

Sin embargo, detrás de esas “estrellas”, hay seres humanos  que sienten esa necesidad del corazón de volver a transitar esas canchas en donde aprendieron a patear una pelota, a cruzarse con esas personas que los conocían como pibes, antes que como ídolos.

“Siempre tuve ganas de volver. Cada vez que llegaba al país, me hacía pensar en adelantar la vuelta. Era una cuenta pendiente y se da gracias a que ahora puedo elegir. Vine para ser campeón”, declaró Juan Sebastián Verón cuando dibujó su firma en el contrato que formalizaba su vuelta a Estudiantes después de 11 años, cuando dejó el club de La Plata para ponerse la camiseta de Boca.  A los 31 años lo querían tanto River como Boca, pero él eligió Estudiantes, y cumplió con sus palabras.

Otro que volvió en 2006 fue Cristian "Kily" González.  Rosario siempre estuvo cerca para este futbolista que se vino desde el poderoso Inter de Italia, para ponerse la casaca de Central , club del que había partido en 1995. Pasó por los mejores estadios del mundo, pero en ninguno se sintió como en el de “Arroyito”.

El último gran regreso es el de Claudio "Piojo" López al Racing Club de Avellaneda, donde se ganó un lugar en el corazón de los hinchas "albicelestes". A pesar de sufrir una grave lesion en 1995 que casi lo aparta del fútbol, comenzó a destacarse definitivamente a nivel internacional siendo tanto su impresionante velocidad, su verticalidad, como los 17 goles que anotó para el club de Avellaneda, los principales motivos que llevaron a Jorge Valdano a fijarse en el cordobés, para ficharlo en el Valencia. Arriba del travesaño, se despidió en 1996 de la “Guardia Imperial”, tras convertir el gol de la victoria en un partido frente a Boca. El 2007, lo tendrá nuevamente como protagonista en el equipo de “Mostaza” Merlo. Ojalá vuelva con su “inflador” listo para festejar muchos goles.

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