SIGNOS DE UNA PAREJA EN ESTADO TERMINAL

EFE
Por EFE

La Negación, patología psicológica común a ambos géneros pero exacerbada en las mujeres, hace que los dramas sentimentales aparezcan “de repente”.

¿Quién no ha escuchado en boca de una llorosa abandonada, frases tales como: “Todavía no entiendo que fue lo que pasó…”, "Parecía que todo estaba bien, pero de repente se pudrió todo…”,"¿Cómo no me di cuenta antes?”.

Captar con antelación los signos que anticipan el fin del amor es una tarea dolorosa pero beneficiosa en el mediano plazo. (Evita pozos depresivos, sorpresas desagradables y también estafadas emotivas y pecuniarias.) La información siempre esta a la vista. Solo se trata de tomar coraje para poder mirarla.

Quien quiera oír que oiga, o lea con atención la siguiente guía práctica para saber cuando hay que hacer las valijas y buscar un dos ambientes (dentro de lo posible con balcón terraza). De cumplirse dos o mas ítems de los detallados a continuación, el diagnostico es el peor.

1. La Pareja no supera los dos encuentros sexuales al mes. No importa si el tiene más trabajo o si ella se esguinzó el tobillo en el gimnasio. Ni siquiera es excusa una enfermedad infectocontagiosa (ya que puede ser salvada con un preservativo). Si no hay sexo, no hay relación que perdure.

2. El hombre o la mujer sienten que el otro u otra es el culpable de sus propias frustraciones. (“Por tu culpa nunca me realice profesionalmente”, “Si no fuera por vos me hubiera ido a probar suerte a China “,”Te dije que teníamos que invertir en ese negocio y no me diste pelota”). En diferentes envases, el mensaje es siempre el mismo:”Te odio por haberme arruinado la vida”.

3. Aparición de 15 Kilos de más en los cuerpos a lo largo de los últimos tres años. Es irrelevante si es el hombre o la mujer quien engorda más. Lo único importante es el resultado. Las pasiones, angustias y ansiedades que llevan a “la pareja” a cargarse tremenda cantidad de kilos (distribuidos de la manera que sea) son síntomas de que el amor está enfermo.

4. Cualquier tipo de violencia física, por insignificante que parezca. Ningún pellizcón en el cachete, ninguna cachetada leve o “en jodita” es inocente. Cuando un conyugue necesita de la violencia para transmitir algo que no puede verbalizar, ya no hay vuelta atrás (y lo que sigue, es mejor no descubrirlo).

5. Problemas para dormir. Si el hombre o la mujer comienza a tener dificultades para conciliar el sueño no hay nada que hacer. Dormir junto a alguien implica entregarse, confiar en el otro. Tener insomnio remite a todo lo contrario.

6. Síndrome repentino de adicción al trabajo. Cuando el laburo, por más arduo o tedioso que sea, resulta más tentador que un fin de semana en familia o un desayuno en la cama… ¿hace falta decir algo más?

7. Pequeñas mentiras. Sin llegar a una infidelidad, es común que, cuando las cosas andan mal, los cónyuges evaden verdades para no soportar los comentarios del otro. Si esta eventualidad se transforma en tendencia no hay manera de recomponer la confianza mutua.


 


Gentileza de Ediciones B / Grupo Zeta

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