Sobre los Reyes Magos, Papá Noel, mitologías y el eterno factor chantaje

*Sigue el debate. ¿Hay que decirle la verdad a los chicos sobre los Reyes Magos y Papá Noel?
*¿O es mejor conservar la ilusión?
* ¡Cuidado! Porque la mentira absurda se nos inculca de generación en generación.

“... cuando contamos a los niños que la cigüeña trae a los recién nacidos, también les decimos la verdad, disimulándolo con un ropaje simbólico (...) Pero el niño no lo sabe, se da cuenta únicamente que se le oculta algo, se considera engañado, y ya sabemos que de esa temprana impresión nace, en muchos casos , una general desconfianza contra los mayores y una oposición hostil a ellos..” , escribió Sigmund Freud  en “El porvenir de una ilusión”.

Al debate que propuso Gabriela Lima sobre la cuestión de decirles o no la verdad a los niños sobre los Reyes Magos y Papá Noel,  me atrevo a incorporarle el de la siempre vigente fantasía de la cigüeña. Y lo hago porqué encontré este valioso texto del padre del psicoanálisis moderno para refrendar una cuestión de fondo en este asunto. Esto es, si tiene incidencias o no en la personalidad futura del niño -y en su psíquis-, el que los padres les mientan desde tan temprana edad.  Para mejor decir, en la figuras de los padres están representados todos los mayores, no solo le mienten papá y mamá sino todos “los grandes”, la sociedad toda es la gran mentirosa de esta película. Algo que el niño va a constatar por su cuenta a medida que evoluciona con el paso de los años. La mentira y la hipocresía es el gran baluarte de asentamiento de las costumbres modernas, ya sea diciéndoles sobre la presunta existencia de los Reyes Magos (bíblicamente se habla de magos, no de Reyes), de Papá Noel o de la pobre y vapuleada cigüeña



Y vemos no sin sorpresa que las sociedad en las que más perduran los fetichismos infantiles, más retrasadas se encuentran respecto a aquellas civilizaciones que no ahondan tanto en estos cuentos engañosos con ropajes de simbología inocente.

Una actividad a la que dedico mucho tiempo y pasión es a la lectura y estudio del significado de la mitología, esto es, a la gramática de los símbolos que subyacen bajo las forma de relatos extraordinarios donde pululan seres mágicos como los dioses de todo tipo, las hadas, los gnomos y otros seres fantásticos (a los que se denominan los  “elementales” en el lenguaje de los mitos), que por miles de siglos fueron relatados de boca en boca de generación en generación y por lo que nos cuenta la historia jamás fueron motivo de trauma en los niños cuando despertaban la conciencia a la realidad circundante.

Con los cuentos de hadas (nacidos en Oriente y después adoptados por los celtas), se les explicaba a los niños -a través de esas figuras angelicales- los secretos y misterios de la naturaleza. Detrás de cada cuento popular en todas partes del mundo, se desarrollaba un sistema de símbolos que hablaban por sí mismo. Relacionarse armoniosamente con los animales y las plantas (lo que Gautama el Buda llamaba los seres móviles y los seres quietos) estaba en el trasfondo de las leyendas y mitos que residen en el hombre desde los milenios de su residencia en el Planeta.
Cualquier obra de Joseph Campbell y Mircea Elíade,  que se puede hallar en todas las librerías,  puede servir de guía de aproximación al deslumbrante mundo de los mitos, y otras historias son adaptadas para lectura infantil sin perder su coloración fantástica pero sin zancadillas engañosas para que los pequeños no se desilusiones cuando crezcan y se desarrollen intelectualmente.

Personalmente, creo que el drama es cuando a las fantasías como los Reyes y Papá Noel se les agrega lo que yo denomino el factor chantaje.



“Si te portás bien los Reyes serán más buenos con vos...”
“Si hacés los deberes y tomas la leche Papá Noel traerá mejores regalos..”
Y así la sucesión de pactos que se le introducen en la psíquis infantil cobran realidad cuando los infantes descubren que ese tipo de chantajes serán parte de toda su vida social por el resto de sus días.

Un héroe mitológico leído en la infancia puede sobrevivir en la mente de un pequeño aún de grande. Todos quienes alguna vez estuvimos frente a situaciones hondamente críticas utilizamos una figura proveniente del universo  mitológico –El Ave Fénix- a fin de representar nuestro deseo de resucitar de nuestras propias cenizas. Así podríamos mencionar cientos de ejemplos de figuras provenientes de mitos y leyendas populares de quienes extractamos escencias y significados en la vida diaria.  Todo, obviamente, arrancados del lenguaje simbólico.



Pero si pensamos en los Reyes y Santa Claus siempre nos remitiremos al mundo del factor chantaje, más que de la fantasía... y la mentira absurda que se nos inculca de generación en generación.

“Hey, maestros... dejen a los chicos en paz”  grita el mítico Pink Floyd en “La Pared”.
Buena sugerencia para los tiempos actuales. Dejen a los chicos en paz.

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