Después de 30 años, recordó que fue abusada por un cura y lo denunció
Además, contó que fueron "tres veranos en los pasó lo mismo" y detalló que los abusos se perpetraban en las duchas donde se bañaban las niñas, en las carpas durante la noche y en el confesionario durante el día.
"En las duchas donde nos bañábamos 6 o 7 niñas él entraba con la excusa de ayudarnos y nos tocaba", indicó Añazco, y sostuvo que "a la noche, cuando nos íbamos a dormir él entraba a la carpa se acostaba conmigo y me tocaba y yo me quedaba quieta, me hacía la dormida".
Asimismo, manifestó que "en el momento de la confesión, que se hacía en una carpa donde entrábamos de a uno y afuera esperaban los demás chicos, él estaba sentado y nos ponía entre sus piernas y mientras nos confesábamos a su oído nos tocaba".
"Hace dos años pasé por la iglesia Sagrado Corazón de City Bell y le dije a una amiga 'acá hay un cura abusador' y a partir de ahí empecé a recordar y unos meses más tarde, con el nacimiento de mi nieto, recordé todo lo que me había pasado, tal vez por miedo a que a mi nieto le pase lo mismo", advirtió.
Tras rememorar lo sucedido, el 19 de septiembre del año pasado Añazco presentó una denuncia en la UFI 6, a cargo del fiscal Marcelo Romero, contra Giménez, pero ante la falta de avance de su acusación decidió esta semana presentar un recurso para que el delito no prescriba.
"Después de un año de la denuncia nadie (de la justicia) me llamó y por eso decidimos presentar esta semana en la fiscalía el pedido para que no prescriba el delito y hoy fuimos al arzobispado a solicitar informes, aunque nadie nos recibió", dijo la mujer a esta agencia.
El sacerdote Giménez fue condenado por el abuso de cinco menores de edad en 1996, aunque luego la Cámara Penal le concedió la excarcelación extraordinaria, bajo caución juratoria, por lo que siguió durante estos años predicando en capillas de Berisso y de dos hospitales platenses hasta el año pasado.
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