Olivera: "Sonia siempre estuvo obsesionada conmigo"

Sociedad

Desde la cárcel de Saavedra, en Bahía Blanca, el pastor aseguró que "nunca le pusimos una mano encima" a la víctima, que denunció estar secuestrada durante tres meses.

Desde la cárcel de Saavedra, en Bahía Blanca, el pastor Jesús Olivera aseguró que Sonia Molina, quien denunció estar secuestrada durante tres meses por él y su esposa Estefanía Heit, "nunca estuvo cautiva".

"Nunca le pusimos una mano encima, nunca le pegamos", sostuvo Olivera, quien está detenido al igual que Heit acusado de haber mantenido cautiva y abusado de Molina en su casa de la localidad bonaerense de Coronel Suárez.

En una serie de entrevistas concedidas desde la cárcel a varios medios, el pastor afirmó que la mujer estaba "obsesionada" con él y que "defecó y orinó" en su casa cuando le dijo que se había casado.

“Sonia se contradice en todo. La verdad siempre gana, no puede ganar la mentira”, afirmó Olivera, quien además confesó que cuando salga de prisión lo primero que quiere hacer es "abrazar a Estefanía".

El imputado reiteró que es "inocente" y que confía en que los resultados de los peritajes psiquiátricos lo beneficiarán tanto a él como a Heit.

Según Olivera, cuando Molina llegó a su casa para vivir con ellos "primero hablaba de Dios y después decía que estaba enamorada" de él porque se parecía mucho a su ex marido.

"La misma obsesión que empezó a tener conmigo la tuvo con el ex marido. Ella le hizo una denuncia similar a él ante una jueza de Paz de Río Colorado, dijo que estuvo cautiva con su mamá en un ranchito", afirmó Olivera.

Asimismo, agregó que "hablaba muy mal de él, decía que no le pasaba dinero a la hija, que la golpeaba", pero cuando le pidieron  que lo grabara cuando la maltrataba, nunca lo hizo.


Olivera afirma que Molina le contó esta situación a una psicóloga y que esto está grabado en una computadora de las que fueron secuestradas por orden de la fiscal del caso.

"Ella dijo que Dios le había dicho que ella iba a ser mi esposa y cuando le mostramos la libreta de casamiento fue cuando más se enloqueció, empezó a hacer más cosas, defecó y orinó en nuestra sala y dijo que habían sido los perros", relató el supuesto pastor.

Según Olivera, cuando levantaron los excrementos, "no eran de los perros, porque eran chiquitos" y Sonia les pidió perdón. El imputado reiteró que nunca tuvo cautiva a la mujer y que sólo vivió con ellos 15 días "porque después se fue a trabajar a lo de la familia Heer, iba y venía, hasta el último trabajo con la familia Cortalezzi, que son los mismos médicos que le hicieron la pericia de los golpes".

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