Quino: "Todavía no soy conciente de lo que he hecho"
Joaquín Salvador Lavado recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014 y se refirió a Mafalda, su obra maestra, de quien afirmó que "hoy diría lo mismo que antes".
"No sé qué decir", anticipó, para no caer en el riesgo de "decir lugares comunes que ya pierden sentido de tan comunes que son". Pero este hombre de poca vidriera sí supo qué decir. Y durante más de 40 minutos habló de la época en la que hizo Mafalda, su vigencia, la tecnología y el humor en la actualidad. Pero antes repitió otra genialidad que ya había contado frente al público francés en el Salón de París "Yo quería ser Picasso para empezar, pero me di cuenta que no me daba".
"Hice Mafalda hace tantos años, se sigue reimprimiendo y la gente sigue comprando. Lo que tenía que decir ya lo dije" y ante la insistente pregunta de qué diría la pequeña niña hoy, Quino subrayó: "Lo mismo que en su momento ante acontecimientos similares".
Y sobre esos años, cuando creó Mafalda, contó: "Esa época estuvo llena de acontecimientos que parecía que el mundo iba a cambiar para mejor, estaba el Mayo del 68, la buena guerrilla en América Latina -también había de la mala-, Juan XXIII, había esperanzas de que el mundo iba a cambiar, y cambió para seguir como siempre".
Unos días después de que Quino y su familia se exiliaran en 1976, mataron a unos curas palotinos, recordó. "Ellos tenían en su pieza el póster con el dibujo de Mafalda diciendo ante un vigilante `este es el palito de abollar ideología` y los asesinos arrancaron el póster y lo tiraron sobre los cadáveres. Me sentí tan mal".
"Porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy", parafraseó el maestro del humor gráfico a María Elena Walsh como una forma de revelar esa relación con la Argentina. "¿Qué tenemos? es esa pregunta que nos hacemos muchos", dijo.
Quino es el primer dibujante en obtener este premio que se entrega en Oviedo desde 1981 y sobre eso expresó: "Umberto Eco nos empezó a calificar con más respeto, esto fue progresando, la historieta puede ser un arte menor, pero como medio de comunicación es apropiado para difundir masivamente el humor y las ideas". Y contó "Todavía hay gente que pregunta ¿en qué trabaja? No se toma como un trabajo".
Una de las sorpresas del mundo actual es, para él, la noticia de que "los chicos están hablando en neutro en sus casas. Eso me despista mucho, las series dobladas me caen mal. A los chicos jóvenes por la calle tampoco les entiendo. Entre eso y la cibernética me encuentro en un mundo con el que tengo poco que ver en muchos aspectos", se sinceró. Pero, por otra parte, tranquilizó: "Está la contradicción de que lo he dibujado hace 40 años está de moda, porque el mundo está cambiando mucho, pero pareciera que no ha cambiado porque siguen siendo temas vigentes. Entonces no entiendo nada".
Finalmente sobre el humor gráfico actual, el multipremiado autor opinó que "ha cambiado mucho con respecto a páginas mías, de Caloi o Fontanarrosa. El humor que se hace hoy está basado en algo que no tiene que ver con la realidad, por lo menos con la Argentina actual. Hacen cosas poéticas, sesudas, quizás la tira `Bife Angosto` de Gustavo Sala se acerca".
Menos amable fue con el humor en televisión: "No me convence, la televisión está muy desaprovechada. Me da pena que el humor, que uno quiere tanto como medio de expresión, se utilice chabacanamente".
Él no llegó a ser Picasso, es simplemente Quino, flamante ganador del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014, primer dibujante en la historia que lo gana. Y merecedor de una larga lista de reconocimientos cosechados en medio mundo.
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