Escándalo en Misiones por una comisaría tomada por narcos
Un escándalo salpica a la policía de Misiones por una comisaría en la que dos narcos hacían salidas ilegales, recaudaban dinero por venta de drogas y organizaban fiestas.
La fuerza policial de la provincia de Misiones está envuelta en un hecho escandaloso, mezcla de corrupción, incumplimiento de la función, venta de drogas, fiestas y salidas ilegales.
Todo ocurrió en la sede de la Seccional 2da, donde estas fiestas y salidas ilegales para vender droga y recaudar dinero eran de una habitualidad sin precedentes. El líder de esta organización era un narco identificado como Luis Ferreira, de 26 años, y su lugarteniente Lucas Melo, de 21.
Ambos delincuentes tenían el privilegio de salir de sus celdas autorizados por los responsables de la seccional de turno y recorrían la noche posadeña como personas libres. Esta suerte de prerrogativa ilegal hacía que Ferreira sacara a relucir su poder en la cárcel, donde no tenía ningún tipo de impedimentos.
Ferreira y Melo estaban alojados en la Comisaría Segunda de la capital provincial junto a otros 17 internos detenidos por diferentes causas. Ferreira decía que era el dueño de la comisaría y que allí se hacía lo que él decía. De la investigación se desprende que ambos socios en el delito habían salido nueve veces a la calle, obviamente a espaldas de la justicia. Esto esta registrado y confirmado mediante cámaras de seguridad.
Cómo operaban los narcos en la Comisaría 2º de Posadas
Los investigadores lograron reconstruir la rutina de estos delincuentes. Abandonaban la comisaría entre las 21 y 22 horas y regresaban a la madrugada antes de las 4. Un remisero de confianza los esperaba en la puerta de la seccional.
Todo ocurría gracias al policía Marcelo Sotelo, quien era el responsable de la guardia. Comúnmente los martes era el día en el que ambos delincuentes salan a recaudar dinero por la venta de drogas. El remís que utilizaban también pertenecería a Sotelo, porque el policía trabajaba a contraturno manejando el auto.
Una vez en la calle, ambos delincuentes se dirigían a los puntos centrales que eran la casa de Ferreira en Villa Cabello y la de Melo en el barrio Laurel, en cercanías de la avenida Alem, ambos de Posadas. La propiedad de Melo era conocida por los consumidores como “el kiosco de Lucas”. Allí se fraccionaba y empaquetaba la droga y donde se encontraron más de 11 kilogramos de marihuana y “restos” de cogollos cortados y los plásticos de la estampa que ponían a los paquetes con cocaína, pastillas y la especialidad de la casa, “churros” de marihuana, que no son otra cosa que cogollos. Todo incluía un packaging con una calco que rezaba “Los cangris”, como la canción de Daddy Yankee.
El miércoles pasado se repitió la rutina sin saber que estaban siendo investigados. La venta de drogas había sido exitosa y por ende la recaudación supero a la de otras jornadas. Para festejar, Ferreira organizó una fiesta donde hubo asado y unas 30 cervezas de litro para compartir con los otros detenidos y con los policías del lugar.
Por todo esto, algunas menciones -aunque no directas- en las escuchas y el análisis del patrimonio de los jefes policiales, es que parece imposible pensar que nunca se enteraron de lo ocurrido. Y para sumar una arista más, también escandalosa, en el mismo predio funciona -además de la Alcaldía de Mujeres- la Dirección de Drogas Peligrosas, es decir la unidad de la Policía que lucha contra el narcotráfico.
Mientras esto ocurrí, el "dueño de la comisaría" controlaba y daba instrucciones permanentemente a los integrantes de su familia y a una red de dealers que recorrían Posadas.
El Juzgado y la Fiscalía Federal de Posadas ordenó que la investigación quedara a cargo de personal de la Gendarmería Nacional. Hubo en total once detenidos, entre quienes se encuentra Sotelo, sindicado como nexo directo con los dos líderes narcos mencionados. También están en la mira de la Justicia el jefe de la comisaría Héctor Penzotti y el segundo jefe, Claudio Rodríguez.
Temas
Las Más Leídas








Dejá tu comentario