"Los Monos": ahora el negocio es de las mujeres
Con los capos narcos presos o asesinados, sus esposas pasaron a convertirse en las nuevas dueñas del millonario negocio. En las últimas horas, en 50 allanamientos realizados por la Policía Federal, se secuestraron 500 kilos de marihuana, 5 de cocaína y se detectó que los capos seguían manejando el negocio desde prisión.
Foto de archivo

Por Mauro Szeta
Desde entonces se estableció la existencia de una organización troncal que tenía como objetivo la fabricación, fraccionamiento, estiramiento, transporte, distribución y comercio de estupefacientes, consigna la imputación de los fiscales publicada por el sitio fiscales.gob.ar.
Los fiscales señalaron que –a pesar de las dificultades en las tareas de campo- se establecieron con precisión los roles que cada uno de los imputados cumplía en las sucesivas etapas o eslabones que conforman la cadena de narcotráfico.
En la imputación de los fiscales se menciona a los "soldados", vendedores, distribuidores, proveedores, elaboradores, transportistas, organizadores o financistas. De hecho, en la mayoría de los casos se develó la correcta identidad de las personas y los domicilios que ocupaban.
El dato más impactante es que en esta investigación quedaron imputadas las esposas de Chamorro y Cantero.
La presentación de los fiscales señala que el vínculo entre las dos mujeres no puede ser entendido como una mera relación comercial ejecutada aisladamente, sino que, por el contrario, se advierte de esos diálogos que entre ambas existe un nexo articulado que posibilita, en definitiva, la existencia y perennidad de la organización.
De este modo, por el rol de las mujeres, la banda "garantiza mantener la hegemonía territorial de la que parece gozar, a pesar de las múltiples detenciones que se han realizado en las inmediaciones de los puestos de venta investigados y siempre respecto de quienes se advierte como sus eslabones más bajos y fungibles".
La sospecha es que pese a estar detenidos, tanto Cantero como Chamorro, ambos continuarían administrando la distribución de drogas en Rosario a través de familiares directos –esposas-, a quienes imparten directivas acerca de cómo ejecutar el negocio.
Así las cosas, una de ellas sería la encargada de autorizar y manejar la logística de la entrega de los estupefacientes, así como del cobro, todo ello bajo la supervisión o con el conocimiento previo de su pareja, Ariel Cantero.
En tanto, la otra mujer, quien mantiene una relación con Emanuel Chamorro, tendría a su cargo la concertación de encuentros con compradores, así como la contabilidad de las ganancias obtenidas y el pago a los vendedores. Increíble pero real.
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