Otorgan la prisión domiciliaria a una condenada trans por el calvario que vivió en prisión
Un juez otorgó el beneficio porque su encierro es "indigno y cruel". Fue víctima de tortura, quemada en su celda, violada en el penal y contrajo HIV.
Desde allí, trabajará en un quiosco propiedad de su amiga e intentará terminar las dos materias que adeuda en la educación media para poder comenzar a estudiar Abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Esos antecedentes fueron ponderados positivamente por Peluzzi al momento de evaluar el otorgamiento de la prisión domiciliaria.
Para la resolución del caso, impulsada por un pedido de la defensora oficial Patricia García, tomó intervención la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), a cargo de Abel Córdoba, y los fiscales de Ejecución Penal, Guillermina García Padín y Gustavo Plat, quienes consintieron el pedido de la defensa y aportaron fundamentos para la resolución en ese sentido.
Para la Procuvin, el caso no es nuevo y su resolución es el corolario de un trabajo dirigido a hacer respetar los derechos del colectivo trans, uno de los más vulnerables intramuros.
En el régimen penitenciario federal, el único lugar previsto para alojar a este grupo de personas está ubicado en el módulo VI del Complejo Penitenciario Federal N°1 de Ezeiza, aunque la reclusa llegó allí proveniente de diferentes penales federales y provinciales, donde sufrió todo tipo de malos tratos.
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