Familiares y allegados de un ladrón, que murió en el centro de salud de Lanús durante una operación, provocaron destrozos en el edificio. La policía los reprimió y lanzó balas de estruendo.
Una verdadera batalla campal se desató en la guardia del Hospital Evita de Lanús, cuando un grupo de personas, que los vecinos identificaron como familiares y allegados de un ladrón fallecido, balearon el frente del edificio y provocaron destrozos en las instalaciones.
El hombre, herido de bala al ser internado, estaba acusado de asaltar y tirotearse con un policía el domingo pasado. Cuando falleció en el quirófano del Hospital Evita, sus familiares provocaron violentos disturbios y destrozos, por lo que la policía tuvo que repeler a los agresores y detener a 13 personas por los daños. Un oficila de policía resultó herido en el maxilar.
El jefe departamental de Lanús, comisario mayor Carlos Perillo, informó a Télam que el hecho ocurrió alrededor de las 10, que "la situación ya está controlada" y que en los disturbios no hubo ningún tiroteo, sino que la policía disparó balas de estruendo para dispersar a los revoltosos".
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Carolina, una empleada de Hemoterapia, señaló que las autoridades del establecimiento y la policía pidieron "que mantengamos los servicios y que no saliéramos a la calle". Acotó que "uno como profesional hace lo mejor con lo que puede y con lo que tiene".
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"Tengo entendido por médicos que se trata de familiares que vinieron a vengarse por la muerte de un barrabrava en una operación. Hay muchos chicos jóvenes, rompieron la Guardia e hicieron un descontrol bárbaro", acotó Silvia, una vecina del hospital.
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