Creyeron que habían muerto asfixiados, pero tenían cortes mortales
Un hombre y su hija de 9 años fueron hallados sin vida en su departamento de la ciudad de Córdoba y si bien la primera hipótesis fue la de muerte por inhalar monóxido de carbono, ahora se investiga si fue un doble crimen.
Un hombre y su hija de 9 años que fueron hallados muertos en las últimas horas en su departamento de la ciudad de Córdoba presentaban cortes en sus cuerpos y no murieron por inhalación de monóxido de carbono como creyó la Policía en un primer momento.
Según fuentes de la investigación, Carlos Gustavo Precio, de 49 años, tenía diferentes cortes y Marianela, de 9, también, uno de ellos en el cuello, por lo que ahora se apuntaba a un doble crimen o a un homicidio seguido de suicidio.
Ambos fueron hallados el martes a la noche, alrededor de las 21.30, en el departamento 3 de la planta baja de la torre de dos pisos ubicada en pasaje Pérez Estévez, a una cuadra de la ex Cárcel de Encausados, en el barrio Güemes.
El hombre, que era técnico electricista y trabajaba en el Casino de Villa Carlos Paz, aunque estaba de licencia, había logrado la tenencia judicial de la menor, con quien vivía en esa vivienda desde hacía cuatro años.
Aunque en un principio se había conjeturado que ambos habían fallecido por monóxido de carbono, producto de una mala combustión, se confirmó en las últimas horas que no fue así, según adelantaron fuentes de Ecogas y de la Justicia al diario La Voz del Interior.
Los resultados completos de estos estudios estarán este jueves en poder de la Fiscalía de Distrito 1 Turno 2, a cargo, esta semana, de Mariano Antuña. Según se especula, las muertes datan de no menos de una semana atrás.
La nena empezó a faltar a la escuela desde el martes 30 de julio y el domingo siguiente, 3 de este mes, visitó a su madre.
Como en los días posteriores no logró contactarse con ella, el lunes a la noche su madre llegó en una camioneta Ford EcoSport hasta el departamento y tocó la puerta, pero no obtuvo respuesta. Luego llamó al teléfono celular de su ex pareja y escuchó que sonaba adentro sin que nadie respondiera, por lo que dio aviso a la Policía.
Cuando entraron, hallaron el cuerpo de Precio en el comedor, en medio de un gran charco de sangre.
Tenía por lo menos dos cortes importantes, uno en el cuello y otro en un brazo, según la autopsia. A unos metros, en el mismo ambiente, sobre la cama, se encontraba su hija, también muerta.
En el baño, el lavatorio estaba destruido. También la bombita de la luz. La descomposición de los cuerpos, sumado al estado de la sangre, daba la pauta de que habían fallecido hacía varios días.
La primera hipótesis giró en torno a un escape de monóxido: Precio se habría sentido mal, fue hacia el baño, perdió el equilibrio y cayó sobre la pileta. Al romperla, sufrió los cortes. Quiso volver hacia el comedor y cayó inconsciente.
Sin embargo, esta conjetura comenzó a perder fuerza con las primeras pericias, según confirmaron los investigadores. En el lugar no había signos de desorden y no faltaban, a simple vista, elementos de valor, al tiempo que la puerta estaba cerrada y la llave colgada dentro del inmueble.
En el departamento donde se encontraron los cuerpos sin vida del hombre y su hija también había un cobayo muerto. Esto hizo suponer, en un principio, la idea del monóxido como causa de los decesos, pero al perder fuerza esta hipótesis, se indicó que tal vez el animalito murió de hambre, al no ser alimentado.
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