Para los investigadores, el hallazgo del casquillo indica que el crimen fue cometido dentro del auto y en el mismo lugar donde estaba correctamente estacionado, sobre la calle Fraga al 1300, esquina Heredia, de Villa Ortúzar.
Al momento del hallazgo, Graffigna, quien presentaba un disparo entre la sien y el ojo derecho, estaba recostado sobre el asiento del acompañante, con la cabeza para abajo y sus rodillas sobre el asiento del conductor.
La policía también detectó desorden dentro del auto, lo que sugiere que hubo una pelea previa al disparo o que quien cometió el crimen, revisó el auto para llevarse algo -a la víctima le sacaron los tres o cuatro teléfonos celulares-.
La fiscal de instrucción a cargo de la causa, María Paula Asaro, y los detectives de la División Homicidios de la Policía Federal intentaban reconstruir las últimas horas de la víctima y, sobre todo, determinar si quien lo asesinó se encontró con el financista en el lugar del crimen o si se subió al auto en algún otro sitio.
"Está claro que con quien estaba era alguien conocido. Vos no metés a cualquiera adentro de tu auto", subrayó un jefe policial.
De acuerdo a la policía, el viernes por la tarde, Graffigna se despidió de un amigo en Córdoba y Juan B.Justo y supuestamente se dirigía rumbo a su casa, en el barrio de Villa Crespo.
Pero, su RCZ negro y con patente provisoria - que había comprado el 30 de mayo-, fue visto después en una estación de servicio de la avenida Córdoba, según policías de un patrullero que recordaron el vehículo cuando se hizo la denuncia del paradero.
"Queremos saber si se encontró con quien lo asesinó en el lugar del hecho o si lo pasó a buscar por otro lugar entre que fue visto en avenida Córdoba y Villa Ortúzar", dijo un jefe policial.
Por ese motivo, la Policía solicitó los videos de cámaras de seguridad que tienen empresas situadas en las inmediaciones del lugar del crimen que durante el fin de semana estuvieron cerradas.
Pero los investigadores también buscaban en las cámaras de tránsito de la ciudad el recorrido que hizo el Peugeot RCZ de Graffigna para ver si llegó a Villa Ortúzar solo o acompañado.
También, la fiscal Asaro mandó pedir a las compañías toda la actividad de los celulares que usaba y le robaron a la víctima: llamadas entrantes y salientes, los sms y su ubicación por antena.
El hecho de que el asesino se llevara los teléfonos, le sugiere a los investigadores que en ellos podrían haber alguna pista.
La policía además investiga algún posible conflicto laboral de Graffigna, quien era asesor financiero, y en este terreno, ya se está analizando la gran cantidad de documentación que se encontró en las cajas y valijas que había en el baúl del auto.
"Había muchos papeles vinculados a su trabajo. Tenemos que reconstruir su vida que por lo que sabemos hasta ahora, no era una muy ordenada que digamos", concluyó uno de los investigadores consultados.






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