Una búsqueda de un día, una muerte y mil intrigas
La búsqueda duró un poco más de un día. De arranque, se olfateaba que las cosas no iban a terminar bien. Y así fue.

Por Mauro Szeta
De arranque, la propia familia de Mariano Benedit, intuía un final violento. De arranque dejaron en claro que Mariano no tenía motivos para irse solo.
Recién había sido padre. Tenía proyectos. Irradiaba vida, dicen los que lo conocieron.
Lo concreto es que su muerte -parece ser un crimen- podría estar ligada a su actividad laboral.
Miguel, uno de los hermanos se encargó de contar que Mariano aconsejaba donde invertir en la bolsa, y cobraba comisión por eso.
Se sabe que el martes al mediodía se fue de la casa. Se sabe que pasó por un banco de la avenida Callao. Se sabe que llevaba dinero. Se sabe que tenía pautadas reuniones a las que nuncá llegó.
De casualidad, un colectivero que iba a hacer sus necesidades en un sector de la costanera sur, encontró el cuerpo.
Las primeras señales de los forenses refieren a una escena montada para simular un suicidio que no habría sido tal.
El cuerpo tenía un orificio en la sien izquierda. Le encontraron un arma en la mano derecha. El cuerpo estana sucio, con pequeños golpes y señales de arrastre. La autopsia despejará dudas, o sumará otras.
El final de Mariano fue el peor. Se estima que la muerte data de las cinco de la tarde del día que desapareció. En sus manejos de dinero, podría esconderse el motivo de su muerte violenta. Ahí está la lupa judicial, sondeando, qué conflicto financiero lo pudo llevar a la muerte.
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