Viernes Santo: más de 10 mil personas participaron del Via Crucis en Buenos Aires

Sociedad

Miles de personas participaron este Viernes Santo del tradicional Vía Crucis de la Ciudad por la Avenida de Mayo, donde los niños fueron protagonistas al llevar por primera vez una cruz penitencial como "símbolo de esperanza y unión para el país que viene".

Al igual que en el Via Crucis que presidió el papa Francisco en el Coliseo romano, el eje de las meditaciones fue la palabra "custodiar" y se subrayó la necesidad de cuidar del otro, del hermano que sufre, del vecino, de la vida en toda su extensión y de la creación.
Fuentes de la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo, a cargo de la organización junto con el arzobispado de Buenos Aires, dieron sus estimaciones a la agencia DyN y consideraron que más de 10.000 personas participaron de esta trigésima tercera edición consecutiva del Vía Crucis porteño, al que años anteriores asistió mezclado entre la gente Jorge Bergoglio, el hoy Sumo Pontífice.
En la representación de las catorce estaciones que evocan la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz se rezó por los cristianos perseguidos, a quienes se definió como "mártires de hoy que soportan con dignidad insultos y ultrajes", y hubo un llamado a reaccionar ante las organizaciones que explotan a jóvenes y pobres con "el cínico comercio de la droga". Asimismo, se pidió por las madres que "lloran y todavía buscan a sus hijas víctimas de la trata de personas" o pierden a sus hijos en guerras fratricidas.
La recreación de la vía dolorosa de Jesucristo salió desde Plaza Lorea, Avenida de Mayo y Luis Sáenz Peña, tras la bendición del obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí, y culminó ante el altar en Plaza de Mayo, donde el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, hizo una reflexión.

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