Todo un pueblo está en peligro por el desmonte de una selva
Desmontes
- Se tarata de los habitantes de la zona salteña de Las yungas, los aborígenes debieron abandonar el bosque porque la tala los dejó sin agua ni comida.
- La Secretaría de Medio Ambiente de Salta autorizó el desmonte de 228.835 hectáreas, el equivalente a 12 veces la Ciudad de Buenos Aires.
Las topadoras avanzan con la potencia de un tanque de guerra y arrasan, cada dos minutos, con una hectárea de bosque nativo argentino. En la porción salteña de la Selva de Yungas, el avance de la agricultura late como una bomba de tiempo: las comunidades que vivían en el monte superpoblaron los asentamientos de Orán, la ciudad más cercana, y ahora mendigan por sus calles de polvo.
Salta autorizó el desmonte de 1.670 hectáreas para que una empresa pueda sembrar soja. Las tierras están en el territorio que fue incluido por la UNESCO en la reserva mundial de biosfera. ¿Qué significa? Según la web del municipio de Orán, "satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer las de las generaciones futuras". Los hechos dicen otra cosa.
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