En una nueva audiencia, declararon sobrevivientes de la tragedia
Todos coincidieron en que la formación no frenó, y resaltaron las malas condiciones en las que se viajaba. "El tren no respetaba la velocidad a la que tenía que ir", aseguró un testigo.
Un sobreviviente contó que tuvo que dejar el trabajo por no poder volver a viajar en tren. "Me despierto de noche, recuerdos los gritos y las imágenes de ese día", fue una de las frases que los jueces y acusados escucharon hoy.
Luego comenzaron a declarar los testigos. "El tren no frenaba, siempre frenaban al llegar al andén en Once, pero éste no frenaba, escuché un grito de un señor que dijo córranse que el tren no frena y después todo el impacto", recordó el testigo Oscar Caballero.
El testigo viajaba en el primer vagón del tren aquel 22 de febrero de 2012, cuando ocurrió el choque en la estación de Once. "Se notaba alguna falla, entre Moreno y Morón tardaba en frenar y se pasó en Padua, hubo que volver atrás", dijo Caballero.
"Había chicos, una familia atrás mío y una señora que llevaba en upa a uno falleció", recordó.
Caballero aseguró que "en Once el tren no respetaba la velocidad que tenía que ir para entrar al andén", dijo que viajaba habitualmente y que los trenes "a mitad del andén iban frenando, despacito. Ese día no pasó, seguía, seguía no frenaba".
En el tren "no entraba un alfiler". "Perdone por la palabra, pero estaba hecho mierda", dijo directamente al presidente del Tribunal. "Las puertas no cerraban, los asientos destrozados, el piso todo destrozado, no había ventanas". "Cuando llegó a Once se destrozó todo", puntualizó.
Luego otra testigo Julieta Barrios, también hizo referencias al mal estado de las formaciones, al coincidir con otros sobrevivientes que declararon en el juicio. "Me quería parar y no podía. Cuando pude, me paré, y empecé a gritar. Gritaba fuerte porque tenía un dolor en la pierna que me estaba matando, yo veía que todos me miraban, estaba escupiendo sangre, no podía parar de hacerlo".
Otro testigo, José Luis De Martín contó que después de la tragedia tuvo que dejar de viajar en el Sarmiento. "Intenté volver a viajar en tren pero me hacía mal. Los psicólogos me decían que tenía que hacerlo para superarlo pero no hubo caso. Terminé dejando el trabajo", explicó.
Recordó que aquella mañana "el tren vino con demora y lleno de gente, eso era lo normal para el servicio". "El golpe me dejó sin ver. Incluso llegué al hospital y no veía, no sabía dónde estaba". "Tengo problemas de sueño, me despierto de noche, recuerdos los gritos y las imágenes de ese día".
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