Spring Time

*T. Night nos cuenta cómo estuvieron los festejos del inicio de la primavera en la ciudad que nunca duerme.

Al ser una fecha especial en cuanto a festejos por el día del estudiante y de la primavera, el fin de semana arrancó muy temprano. Como suele pasar en noches como la de navidad o la de año nuevo, salió todo el mundo a festejar. Cualquier excusa es buena, ¿no?


El jueves por la noche, en vísperas del 21 de septiembre, pensé en ir a algún lugar que no había ido antes, por eso, para cambiar un poco fui a El Punto, ahí en Paseo de la Infanta.

Llegué temprano para comer unos buenos burritos de pollo, acompañados por una cervecita bien fría, bien al estilo mexicano. Mientras tanto, disfrutaba de algunas bandas de rock amateurs que en verdad tocaban muy bien (es una buena idea para acompañar la cena). Fue como una forma de anticipar el Pepsi Music.

Para variar, como en todos lados iba a suceder esa noche, al instante se lleno de gente. Eso si, este lugar tiene buena convocatoria de señoritas muy bonitas y con un promedio de edad no mayor a 24 años. Como se transformó un poco en un caos porque El Punto no es muy grande, al rato me crucé a Crobar, ya que están conectados por una puerta.

Me di cuenta que no fue una gran idea, ya que estaba igual de lleno de niños que no tenían colegio al día siguiente y que seguro, al día siguiente, se iban a ir a Palermo a hacer algún picnic primaveral. La música: no me gustó. Era una onda retro (o vintage como se le dice ahora a lo viejo), pero dejó bastante que desear los temas que elegía el DJ. Hasta le pifió un par de veces y apagaba el disco que estaba sonando.

Ya en viernes, todos los boliches aprovecharon la movida y bautizaron sus fiestas como Spring Fest o nombres similares (con tal de facturar un poco más, todo viene bien). Fue el momento de volver a Mint, en Punta Carrasco, para disfrutar de un lugar que tuviera su sector al aire libre con vista al río, como una noche agradable se merecía.

Muchos djs divididos en tres pistas dieron como resultado una buena variante para esa noche. Los más conocidos eran Germán Rovira, José Luís Gabín y Luís Callegari, por eso era una buena oportunidad de ver nuevos talentos. El punto interesante de la fiesta, fue que podía ir gente que no le gusta la música electrónica, ya tenían un sector de Hip Hop. Aunque no tenga mucho que ver con los eventos de electrónica, es una excelente idea para acaparar al público que no se banca toda la noche con la misma música.



El sábado, para cerrar la gira de esta especie de “fin de semana largo”, fui a ver el show de los discjockeys ingleses Above & Beyond, en Big One.


Estos tres muchachos son increíbles, tenían muy buena onda con la gente (uno de ellos terminó tirándose a la gente). Su selección de temas fue de lo mejor que escuche este año, como por ejemplo: Oceanlab – Satellite, Delerium – Silence o sus clásicos Good For Me, Air For Life y Home.

En cuanto a la ambientación del lugar, había malabaristas cerca de donde estaba la cabina y unas luces de láser que iban de punta a punta del boliche. Tampoco podían faltar las ya clásicas lluvias de papelitos plateados que caían en las partes más emocionantes del set. Pero lo que más me impactó fueron los chicos que hacían acrobacias con telas colgados desde le techo, algo que no había visto nunca en una discoteca.

Fue una forma digna de festejar un fin de semana “largo”. A pesar de estar plagado de gente (sobretodo estudiantes de colegio) que salen en fechas especiales, todo el mundo tenía una lista larga de buenas opciones para ir. Que se repita más seguido.

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