Claves y contraseñas para todo: la tortura de vivir como espías
- El mundo actual está dominado por las contraseñas y los nombres de usuarios. Mails, teléfonos y bancos, todo lleva números y letras de acceso necesarios para vivir. Las claves se convirtieron en moneda corriente para nuestro día a día.
- ¿Cómo hacer para recordar cada una de ellas? ¿Qué tipo de código es mejor para que nadie pueda robarnos dinero de la cuenta bancaria o espiarnos los correos electrónicos?
- Las claves para el nuevo mundo en clave.
El mundo tiene acceso restringido. Y por ello, nuestra cabeza tiene números en exceso. Es que para todo se necesita la bendita clave, esa palabra que a mediados de los ’90 comenzó a formar parte inseparable de nuestras vidas: que el PIN del celular para prenderlo y el PUNK para desbloquearlo; que la o las claves de las varias direcciones de correo electrónico que habitualmente sacamos para sólo usar una; que la tarjeta sueldo y el cajero automático; que el código de acceso para el usuario de la computadora; la alarma, el home banking, el teléfono de las oficinas y sus eternos y molestos códigos para poder hacer llamados externos… para todo es necesario una contraseña conformada por letras, palabras y uno o varios números que si nos olvidamos, caeremos indefectiblemente en el Apocalipsis.
¿Y si perdemos la memoria?
¿Cuál es la clave de las claves? Mas allá de recomendar no poner fechas de cumpleaños, patentes de autos, números de teléfono o de documento, hay una clave que no muchas veces se puede cumplir: utilizar códigos de 16 o más caracteres. Complicado de recordar pero, según los entendidos en el tema, el método más seguro que con anotarlo en un papel es suficiente.
No importa si se combinan letras y números o si se usan números o letras por separado, aunque la versión alfa numérica no es la recomendable. Lo principal es la cantidad de caracteres. La parte negativa, no en todos los sistemas nos permiten poner 16.
Así lo explicó a minutouno.com el especialista en seguridad informática Ariel Garbarz: “Los sistemas de encriptación utilizan no menos de 16 caracteres. Pero muchos de los sistemas de 'home banking', por ejemplo, utilizan ocho, lamentablemente, por una cuestión de costo económico; porque con 16 se ocupa más ancho de banda y es muy costoso. Lo que pasa que ellos piensan más en la seguridad del sistema que en la del usuario”.
¿Y porqué 16 caracteres? “Es que con menos de esa cantidad se puede desencriptar-afirmó Garbarz-. Hay programas de Internet que te generan claves posibles y te pueden descubrir. Un estudio reciente asegura que con 16 se alcanza una buena seguridad, pero…”
Claro, algunos sistemas no nos dejan utilizar semejante cantidad de caracteres y ahí es donde se complica. Por lo pronto no debemos caer en lo básico y obvio como las direcciones, números conocidos o nombres de allegados. La imaginación debe ir un poco más allá y buscar personajes de cuentos literarios, nombres de actores chinos o filipinos, o de comidas afrodisíacas, por nombrar sólo algunas posibilidades.
Así, en una vida donde los códigos alfa numéricos y las matemáticas son fundamentales -imaginate el día a día sin letras ni números de acceso- debemos pensar bien a la hora de ingresar lo que será nuestra puerta de acceso al mundo virtual, dominado por contraseñas y códigos varios cuyo único objetivo es garantizar, en teoría, nuestra seguridad.
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