Chateando con el enemigo: el peligro de los perfiles falsos en Facebook
Jonathan Luna tenía cinco perfiles falsos y 1.700 contactos en la red social, el 95 por ciento eran chicas de alrededor de 12 años. Micaela Ortega también tenía otra identidad para evitar el control de su mamá.
"¿Cómo puede ser que Facebook tarde tan rápido en abrir una cuenta o crear un un perfil y tan difícil poder abrirlo?", se preguntó Cid, que asegura que antes de que su hija desapareciera ella controlaba su perfil y por eso ella se abrió otro con un nombre diferente.
Micaela tenía abiertas cuatro cuentas de Facebook, pero solo una, la "oficial"
"Si esta persona (por Luna) tenía perfiles de Facebook en los que ni siquiera se tomó el trabajo de ocultar su cara ni sus datos, más allá de cambiar algún nombre, evidentemente es porque nadie está buscando a nadie", manifestó en una radio de Bahía Blanca la abogada de la familia de Micaela, Fernanda Petersen, haciendo referencia a que Luna estaba prófugo desde 2014, cuando accedió a una salida transitoria del Establecimiento Ejecución Penal 2 de la ciudad rionegrina General Roca, donde estaba preso por robo, y no regresó.
EL LABERÍNTICO CAMINO PARA PODER ABRIR UNA CUENTA DE FACEBOOK
Confirmaron que Micaela tenía abiertas cuatro cuentas de Facebook, pero solo una, la "oficial", pudieron revisar sin advertirse nada que llamara la atención. En una de las otras tres, por testimonios y averiguaciones, establecieron que presenta más de 600 contactos desconocidos y que fue la última que empleó para comunicarse con su novio. Creían que en ese marco podían surgir pistas, pero no contaban con la contraseña, que solo puede habilitarla la central de la red social, con asiento en Atlanta, Estados Unidos. Ahí apareció el problema.
El fiscal debe plantear a la justicia de Garantías el pedido de apertura de cuenta a Facebook. Este planteo se debe canalizar a través de una autoridad de aplicación, que es el área de Cooperación Penal de Cancillería, que traslada el reclamo al país del norte, traducido al inglés. El organismo análogo estadounidense, a su vez, tiene que girar las actuaciones al juez competente de aquel territorio (Atlanta pertenece al estado de Georgia).
Una vez superada esta etapa, el magistrado debe analizar, primero, si la solicitud reúne todos los requisitos de la ley norteamericana. De lo contrario, habrá marcha atrás.
Si se cubren las formas, se traslada el pedido a Facebook y la empresa responde si acepta o no, aunque los antecedentes marcan cierta intransigencia en contra de los reclamantes. Se trata de medidas excepcionales.
La pregunta que se hacía la mamá de Micaela se impone; "¿Cómo puede ser que Facebook tarde tan rápido en abrir una cuenta o crear un un perfil y tan difícil poder abrirlo?". Lógico o no abrimos un perfil en segundos, y a la hora querer abrirlo por pedido expreso de la justicia de un país y a partir de un caso de desaparición de una nena de 12 años, el camino está cruzado por la burocracia y una serie de pasos a seguir que pueden llevar días, en momentos deonde cada segundo es clave.
Víctima y victimario mintieron en la red social y se crearon identidades paralelas. Micaela para evitar los controles de su mamá, Luna para llegar a ella, sacarle información y engañarla, al igual que lo puede haber estado haciendo con las más de 1500 nenas a las que tenía como contactos.
La sensación es que fue Micaela, pero pudo haber sido cualquiera de las otras nenas que mantenían contacto con Luna. Estafas en Linkedin, agresiones y amenazas en Twitter, violaciones a la intimidad en Facebook, desvirtuan los sentidos con los que nacieron estas redes, las resignifican y las vuelven peligrosas. El riesgo es un hecho, la pregunta está abierta: ¿Cómo y quién debe combatirlos?
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