Polémica por proyecto de impuesto tecnológico

Tecno

El objetivo oficial es proteger a los autores de contenidos ante las copias ilegales. Cuánto aumentarían los productos.

El primer intento por imponer el llamado canon digital, es decir, un impuesto a todos los productos que podrían servir para copiar música o videos y cuya recaudación serviría para "compensar" a los autores por las copias ilegales, se dio en 2008, un año después de que comenzara a aplicarse en España. En ese momento enfrentó una fuerte resistencia de parte de los usuarios y no logró consenso en la Cámara de Diputados. Este martes empezó un nuevo intento, ahora desde el Senado (PDF).

El proyecto de ley impulsado por los senadores Miguel Ángel Pichetto, del Frente para la Victoria, y Ruben Giustiniani, del Partido Socialista, inició su camino en la comisión de Legislación General -paso previo para llegar al recinto- con un dictamen a su favor: ya se habilitó el tratamiento del proyecto de ley.


 


De la reunión participaron representantes de las entidades vinculadas a la producción y dirección de películas, de las entidades que agrupan a escritores, actores y artistas plásticas.



Expusieron posiciones en la misma dirección del proyecto, el director Carlos Galetini, Atilio Stampone, Susana Rinaldi, Horacio Ferrer, Jorge Marrale, entre los más conocidos.



Pichetto respaldó la propuesta al afirmar que se trata "de un mecanismo de compensación que es reconocido en la mayoría de los países de la Comunidad Europea" y que es "un acto de equidad y de justicia reparatoria" por los derechos de autor.



Morales se expresó en el mismo sentido y adelantó su respaldo en caso de ser tratado mañana en el recinto y afirmó que "es una avance cualitativo en la solución de un problema".



Carlos Galetini, de la Asociación de Directores de Cine, aseguró que "es una manera de compensar lo que los autores y creadores pierden" en las reproducciones piratas y manifestó que "el Parlamento europeo aconsejó a todos los países que adopten este sistema".



Jorge Marrale explicó que se trata de "un sistema de compensación" por los daños producidos por las copias ilegales y piratas y aseguró que este sistema está vigencia "en 25 de los 27 países de la Unión Europea y Estados Unidos y Canadá".

Además del incremento en los precios que significa para los productos tecnológicos como grabadores y reproductores de CD y DVD, CD y DVD vírgenes, memorias USB, discos rígidos y celulares con reproductores de MP3, la iniciativa supone que cada uno de esos dispositivos puede ser usado para la violación de los derechos de autor antes de que ese delito sea cometido.

“Hoy existen medios tecnológicos idóneos para la reproducción y almacenamiento de obras musicales y audiovisuales a través de 'copias privadas', que constituyen una amenaza cierta a los derechos económicos de los autores, intérpretes y productores en tanto permiten el acceso gratuito a las obras en cuestión”, señalan los legisladores en los fundamentos del proyecto.

De prosperar la ley, se aplicarían impuestos sobre el valor de venta al público del 10 por ciento para grabadoras y reprdocutores de CD, DVD y Blu-ray, discos rígidos y decodificadores de televisión; del 75 por ciento para los CD, DVD y Blu-ray vírgenes; del 5 por ciento para tarjetas de memoria y pendrives, y del 1 por ciento para teléfonos celulares con reproductores de MP3.


 


¿Qué significa esto?


 


Si vas a comprar un pendrive para guardar documentos de tu trabajo o trabajos prácticos tendrías que pagar un impuesto como medida preventiva ante la posibilidad de que lo podés usar para guardar contenidos protegidos por derechos de autor.


 


Lo recaudado sería administrado y distribuido por entidades como SADAIC, Argentores, CAPIF, la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI) y Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), que apoyan e impulsan el proyecto. Además, luego del descuento de los gastos de administración, el 5 por ciento de lo recaudado sería destinado al Fondo Nacional de las Artes.

El tratamiento del proyecto, que penaliza a cualquier consumidor de estos productos por una supuesta copia ilegal, no tardó en despertar la oposición de los usuarios que se manifiesta a través de blogs y redes sociales.

Dejá tu comentario