Telefe: ¿compromiso social recargado u oportunismo?
*“Vidas robadas”, la novela que protagoniza Facundo Arana, mezcla la historia de amor con las mafias de la prostitución. En “Montecristo”, fueron los hijos de desaparecidos apropiados por los represores. En “Resistiré”, el tráfico de sangre. ¿A quién le sirve la incorporación de los flagelos sociales en las tiras de ficción?
Facundo Arana y Mónica Antonópulos
Se me dirá: ¿Y el oportunismo de hablar de los hijos de los desaparecidos en la misma época en la que se han retomado los juicios a los represores? ¿Y el oportunismo de hablar del tráfico de personas cuando el asunto es noticia?
Pues bien, si “Montecristo” y “Vidas robadas” fueran el fruto del oportunismo y nada más que del oportunismo, yo me pongo pragmática. Si “Montecristo” sirvió para que Abuelas de Plaza de Mayo viera triplicado el número de consultas de jóvenes que sospechan ser hijos de desaparecidos, me importa poco el supuesto oportunismo. Si la novela fue uno de los disparadores para que Marcos Suárez recuperara su identidad, me tienen sin cuidado las intenciones de Telefe. Personalmente, celebro su emisión.
En cuanto a “Vidas robadas”, nadie puede profetizar los efectos que tendrá su mensaje sobre el tráfico de personas. A mí, por el momento, el pragmatismo me lleva a sacar cuentas. Durante los primeros cuatro días en la pantalla, su promedio de rating rondó los 19 puntos. Eso significa que fue vista, sólo en Capital y el Gran Buenos Aires, por una cifra cercana a los dos millones de personas. A esa cantidad de televidentes, hay que sumarles los del resto del país. Si uno solo de todos ellos comprendiera la importancia pelear contra las mafias que trafican personas y la necesidad de denunciarlas, misión cumplida. ¿Y el supuesto oportunismo? Para ser franca, cuando la tele logra despertar actitudes comprometidas o solidarias, en vez de elucubrar teorías sobre las intenciones, valoro lo tangible: el resultado.
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