Todos llevamos una “Tana” adentro

*Los psicólogos dicen que no hay que guardarse nada para sí sino que hay que expresar lo que a uno le pasa como lo hace el personaje de Valeria Bertucelli en "Un novio para mi mujer".
*La queja es un buen método para ello y permite la catarsis así que bienvenida.

“¿Sabés qué odio más que nada?, los buscadores de coincidencias”, dispara apenas se saca la almohada de la cara Valeria Bertucelli enfundada en su personaje de La Tana en la película “Un novio para mi mujer”.  Y sigue con quejas durante toda la mañana mientras Tenso, Adrián Suar, desayuna con el odio de cualquier persona que debe escuchar desde que se levanta hasta que se acuesta, quejas. Y más quejas.

Pero ¿quién no se lamenta? ¿Quién no es algo amargado, malhablado, quejoso, desubicado, malhumorado y fanfarrón?

Y ese es, seguramente, el secreto del éxito de Un Novio para mi Mujer en los cines. Pese a su actual caída frente a la nueva oferta cinematográfica, es la primera película argentina que en los últimos 10 años logró mantenerse primera en la taquilla durante 8 semanas consecutivas. Desde su estreno ya la eligieron más de 1 millón doscientos mil espectadores.

¿Será tan exitosa porque a los argentinos el tiempo, el Gobierno, los vecinos, los jóvenes, los viejos y miles de otros temas siempre les dan razones para quejarse?

En un día normal uno puede encontrar miles de situaciones que ameriten una queja que no debe dejar de hacerse para poder descargar, expulsar energías negativas. A la noche preparamos la ropa para la jornada laboral del día siguiente basando la elección en el pronóstico y apenas salimos de casa a la mañana nos damos cuenta de que, una vez más, la pitonisa del clima falló. Tomás el colectivo y cuando bajás, los pantalones blancos están grises y con unos lindos grabados con forma de zapatillas;  la bibliografía para el parcial que se avecina no está a la venta pero la evaluación no se posterga; en el baño no hay papel higiénico ni jabón y tu compañero de trabajo está usando tu taza. Y sí, si no me quejo me agarra acidez, un brote psicótico, se me sale el ojo para afuera o sufro un ataque de gastronterocolitis aguda.

¿Acaso los psicólogos no dicen que no hay que guardarse nada adentro? ¿Qué hay que contar y decir lo que a uno le pasa? ¿Acaso el mismísimo Shrek no dice "más vale afuera que adentro"? Y si uno tiene ganas de quejarse... ¿por qué no puede? Al fin y al cabo, es lo que recomiendan los especialistas y quienes critican a aquellos que se quejan no hacen más que hacer lo mismo que critican. La diferencia es que ganan el plus de la catarsis.  Imposible no identificarse con la Tana, porque todos en mayor o menor medida llevamos una adentro. Reivindico la queja aunque siempre va a existir un Tenso que nos quiera sacar del medio.

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