Tres personas fueron detenidas por el asesinato del policía 

* Además les secuestraron dos armas; una era la que le quitaron al policía cuando lo acribillaron.

Télam
Por Télam

Una pareja y un hombre fueron detenidos en la pasada medianoche en la localidad bonaerense de Pablo Podestá acusada del homicidio del teniente de la Policía Bonaerense Aldo Garrido, cometido ayer durante un asalto a un comercio de San Isidro, informaron hoy fuentes policiales. 


 


Se trata de un Néstor Luque y Débora Acuña, ambos de 29 años, a quienes les secuestraron dos armas, un revólver calibre 32 y la pistola reglamentaria de 9 milímetros que le sustrajeron al policía asesinado. También hay otro hombre que aún no fuye identificado que quedó detenido.


 


Las detenciones fueron efectuadas en una vivienda situada en Benito Pérez Galdós al 7800, en Pablo Podestá, partido de Tres de Febrero. 


 


Las fuentes policiales informaron que Luque tiene antecedentes de otros delitos y hacía poco había salido de la cárcel.


 


Los investigadores tenían a Luque bajo sospecha y estaban vigilando los movimientos en su entorno cuando detectaron que la pareja se hizo llevar en remís algunos bolsos a la casa de la calle Benito Pérez Galdós, donde fue descubierta. 


 


La vivienda está en jurisdicción de la comisaría 5a de Tres de Febrero. 


 


El teniente Aldo Roberto Garrido, de 61 años, muy querido por los vecinos que cuidaba, perdió la vida ayer asesinado de cuatro balazos cuando sorprendió a un hombre y una mujer que asaltaban un negocio de San Isidro, a una cuadra de los tribunales locales. 


 


El policía, que llevaba 31 años de actividad, fue ascendido post morten a capitán por el ministro bonaerense de Seguridad, Carlos Stornelli. 


 


El jefe de la Policía Bonaerense, superintendente Daniel Salcedo, precisó que, según la autopsia, a Garrido "le efectuaron cuatro disparos con dos armas, una de las cuales puede que sea la suya", lo que no quedó fehacientemente corroborado debido a que se la llevaron los asaltantes. 


 


"Uno de los disparos, apoyado en el centro de la espalda, fue el mortal que le perforó el corazón y la aorta", precisó el jefe policial.  


 


El juez penal de San Isidro Luis Cayuela contó a la prensa que conocía a Garrido desde hacía más de 30 años, ya que custodiaba la zona, y recordó que el lunes mismo él le comunicó que seguiría en
actividad un tiempo más y que no lo jubilarían aún, pese a que estaba en edad. 


 


"El era policía de alma", aseguró el magistrado sumamente conmovido. 

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